Preparación de la exposición

La preparación de un tema para exponer en la Universidad comienza con el paso 1. Decidir el tema. Y lo más importante es que lo vincules con tu campo de conocimiento, es decir, con la carrera que estás estudiando, pues es lo que le dará un sentido a la investigación.

Por ello, en el paso 2. Buscar la información, será muy importante que lo hagas a través de plataformas que te den información académica, ya sea que incorporas en tu búsqueda el tema + campo de conocimiento + issn (clasificación internacional de las revistas académicas), o bien, que utilices bases de datos académicas (Ebsco Host, Google Académico…).

Llega el momento de sumergirse en el tema, de reconocer a los autores más sobresalientes, de descubrir nuevos conceptos y maneras de llamar al tema, y precisar la manera en que puede ser abordado. De ahí, pasamos al paso 3. Elaborar un guión, o un esquema que permita tener claridad la manera en que se construirá el discurso, y que te permita pasar con facilidad al paso 4. Escribir. Y para hacerlo, te sugiero que lo hagas en el tono académico, utilizando el lenguaje que se utiliza en tu campo de conocimiento.

Con ideas claras podemos comenzar con el paso 5. Preparar la presentación, donde lo más importante será sintetizar la información, pensando en la audiencia y la manera en que puede ser atractivo para quien te escucha. Y, finalmente, llegamos al paso 6. Presentar en clase.

Aquí te compartimos algunos consejos útiles para la exposición oral.

Edita tus propios textos

EditarTextos

Escribir no es fácil, pero no le restes importancia a la edición de tu trabajo antes de que otros lo lean. Te decimos cómo hacerlo, pues en la escritura académica recorremos los pasos señalados por Serafini (1994) de planeación-preescritura, escritura y postescritura, y se puede verificar en el esquema de la Escritura de un Ensayo.

Elaboracion de un Ensayo

El secreto de la escritura se encuentra en la revisión del borrador a través de la edición, pues es lo que diferencia la redacción apresurada y la puntuación al azar, y la redacción sustentada y revisada con detenimiento.

Sin importar lo bueno que creas que eres para escribir, las primeras palabras que escribes en una página constituyen un primer borrador. Escribir es pensar: no es común saber exactamente lo que vas a decir antes de que lo digas. Al final, por lo menos tienes que releer el borrador, ordenar todo y asegurarte de que la introducción que escribiste al inicio concuerde con lo que finalmente dijiste, que sea explícita la tesis y los argumentos que utilizas sean sólidos.

La palabra escrita nos ofrece una de las oportunidades poco comunes en la vida de volver a decirlo: corregir y decir esta vez lo que queríamos. El tiempo que inviertes en la edición, la reelaboración y la depuración convierte tu primer borrador en un segundo borrador… y luego en un tercero y, si sigues así, al final tendrás algo fabuloso. El peor error que puedes cometer como escritor es suponer que lo que escribiste la primera vez es lo suficientemente bueno.

Ahora veamos cómo hacer la edición en sí.

La mayor parte de los errores de redacción son tan comunes que desconciertan; los buenos escritores se vuelven expertos en detectarlos antes de que queden plasmados. Algunas de las cosas que aprenderás a identificar (y que siempre tengo que corregir en mi propia redacción) son:

El uso excesivo de cierto vocabulario y terminología. Lo que hace este tipo de redacción es desdibujar la idea que quieres expresar, por tanto habrá que evitar la repetición de palabras. Y además, ten en cuenta la recomendación de Orwelll: “Nunca uses una palabra larga cuando puede servir una palabra corta”.

■ La voz pasiva. En la mayoría de los casos, el sujeto de la oración debe ser la persona o cosa que realiza la acción, no sobre quien recae la acción. En la escritura académica debes evitar el uso de la segunda persona, como la que yo estoy usando ahora; es muy distinto si yo escribo: «La escritura académica evita el uso de la segunda persona».

■ La divagación. Cuando no estás muy seguro de lo que quieres decir, es fácil divagar en torno a una idea, expresarla de tres o cuatro formas diferentes y luego, en vez de reducirla a una sola oración concisa, eliminar las cuatro oraciones y elaborar un párrafo torpe e impreciso. Una sola oración directa casi siempre es mejor que cuatro que se tejen alrededor de una idea.

Cuando escribes algo, te encuentras muy cercano al texto. Es casi imposible distanciarse lo suficiente como para hacer una edición adecuada de manera inmediata. Pero tienes que alejarte y regresar después con otra perspectiva. Cuanto más tiempo puedas dejar un borrador antes de editarlo, mejor.

Cuando ya te pongas a editar, lee tu trabajo en voz alta, haciendo pausas solo cuando hayas puesto signos de puntuación.

Al obligarte a decir las palabras, en vez de solo leerlas en una pantalla de computadora, identificarás más problemas y sentirás mejor su fluidez. Si tropiezas con algo, es probable que tu lector también lo haga. Algunos escritores incluso imprimen sus borradores y editan con tinta roja mientras los leen en voz alta.

Escribir de más representa mayores problemas que escribir de menos. Es mucho más probable que hayas escrito demasiado que muy poco. Es mucho más fácil lanzar palabras sobre un problema que tomarse el tiempo para encontrar las palabras adecuadas. Como escribió en una carta Blaise Pascal, un escritor y científico del siglo XVII: “Me he extendido más de lo común porque no tuve tiempo de recortarlo”.

La regla para la mayoría de los escritores es: “Si tienes dudas, recórtalo”. Si alguna palabra no es necesaria en una oración, quítala; si una oración no es necesaria en un párrafo, quítala; y si un párrafo no es necesario, también quítalo.

Repasa lo que has escrito y busca las partes que puedes recortar sin afectar el resto, y elimínalas. Eso hará más riguroso el trabajo, y lo que tratas de decir tendrá mayor precisión.

El principio es la parte más importante de cualquier cosa que escribas. Si no puedes captar la atención de la gente al inicio, luego ya no tendrás la oportunidad de hacerlo. Y es en la introducción donde debes señalar con claridad la tesis o la idea central que quieres comunicar. Al final, una oración bisagra que abra las puertas para lo que se desarrollará en el texto.

La estructura es en lo que se apoya el texto. No importa qué tan bien se redacten las oraciones por separado si todo lo demás es un desorden disparatado. Solo asegúrate de que estás teniendo en consideración al público que deseas llegar. Una serie de párrafos largos e inacabables hará que tu lector no quiera seguir leyendo. Divide las cosas en puntos concisos y, si es necesario, inserta subtítulos, como los de este artículo.

La edición de tu trabajo es tan importante como la redacción, por decir lo menos. Para que algo con el potencial de ser bueno realmente lo sea, se requieren ajustes, reelaboraciones y modificaciones. No dejes de poner atención en esto.

 

Serafini, M. T. (1994). Cómo se escribe. Barcelona, España: Paidós.

Texto argumentativo: tesis

La Universidad Privada del Norte nos ofrece un excelente recurso para el momento de escribir un texto argumentativo:

 

Y el Centro de Escritura Javeriano nos ofrece este recurso infográfico sobre la argumentación:

argumentacion_cej

Referencias Bibliográficas: 

Centro de Escritura Javeriano. (2017). La argumentación. Cali, Colombia: Pontificia Universidad Javeriana. Recuperado de:  https://www.javerianacali.edu.co/centro-escritura/recursos/la-argumentacion

¿Sabes cómo generar ideas propias?

Les comparto algunas ideas sobre la manera de generar ideas propias para la escritura de un ensayo académico.

 

Precisión del lenguaje

En la facultad de Medicina, el profesor se dirige a un alumno y le pregunta:

—“¿Cuántos riñones tenemos?”

—“¡Cuatro!”, responde el alumno.

—“¿Cuatro?”, replica el profesor, arrogante, de esos que sienten placer en pisotear los errores de los alumnos.

—“Traiga un fardo de pasto, pues tenemos un asno en la sala”, le ordena el profesor a su auxiliar.

—“¡Y para mí un cafecito!”, replicó el alumno al auxiliar del maestro.

El profesor se enojó y expulsó al alumno de la sala. El alumno era, por cierto, el humorista Aparicio Torelly Aporelly (1895-1971), más conocido como el “Barón de Itararé”.

Al salir de la sala, todavía el alumno tuvo la audacia de corregir al furioso maestro:

“Usted me preguntó cuántos riñones ‘tenemos’. ‘Tenemos’ cuatro: dos míos y dos suyos. ‘Tenemos’ es una expresión usada para el plural. Que tenga un buen provecho y disfrute del pasto”.

La vida exige mucho más comprensión que conocimiento. A veces, las personas, por tener un poco más de conocimiento o ‘creer’ que lo tienen, se sienten con derecho de subestimar a los demás.

Vicios del lenguaje

El lenguaje es un instrumento que utilizamos para comunicarnos y podemos usarlo de mejor o peor manera. 

Y en ese espacio entre mejor o peor existen muchas variantes dependiendo de la cantidad de palabras, la estructura de la frase, la pronunciación, la gramática, etc. 

Algunas pueden ser consideradas errores y otras como «vicios»

«Los llamados ‘vicios’ o ‘barbarismos’ son más bien ‘incorrecciones’ con respecto a la norma», asegura Yliana Rodríguez, profesora adjunta de la Facultad de Humanidades de la Universidad de la República, Uruguay. 

«El lingüista es consciente de que estos ‘errores’ son comunes y esperables en usuarios de lenguas naturales. Entonces, lo que va a hacer es averiguar por qué está pasando o para qué», dice la la lingüista Rodríguez que aclara que estos «vicios» no tienen un nombre técnico y se suele hablar de «formas en variación la cual puede, o no, terminar constituyéndose en un cambio lingüístico».

Es por eso que algunos «vicios» pueden terminar convirtiéndose en algo aceptado por su uso frecuente en determinados lugares. 

«A veces esos errores son los que hacen funcionar y avanzar a la lengua. Los idiomas evolucionan porque un error se convierte en algo normal, se acepta y todos los usan», dice Carlos Arrizabalaga, profesor en Filología hispánica en la Universidad de Piura, Perú. 

De hecho, si nadie cometiera estos «errores» hoy no estaríamos hablando español, sino que hablaríamos latín o proto-indoeuropeo», añade Rodríguez.

Ese es el ejemplo de «imprimido», «freído» o «proveído». Aunque te suene mal, estos verbos en español cuentan con dos participios, uno regular y otro irregular, según explica la Real Academia Española (RAE).

Entonces, imprimir es imprimido/impreso, freír es freído/frito y proveer es proveído/provisto. Y las dos formas se pueden utilizar indistintamente.

Este «vicio» se llama analogía y consiste en la creación de nuevas formas lingüísticas, o modificación de las existentes, a semejanza de otras, dice la RAE. 

¿Qué otros «vicios» podemos encontrar en el idioma español? Aquí te dejamos algunos:

Anfibología

El burro de Pepe me sorprendió esta mañana. 

Esta oración puede generar mucha confusión. ¿Hablamos de que Pepe tiene un burro o de que Pepe es un burro?

Y con esta última interpretación hay que tener cuidado porque burro en este caso significa una persona bruta.

La anfibología es una ambigüedad, un doble sentido de una palabra o expresión en un contexto determinado, define la RAE. 

Y para evitar que este «vicio» pueda causar un problema, es mejor reconstruir esa oración utilizando más palabras. 

Por ejemplo: «Pepe es dueño del burro que me sorprendió esta mañana».

Pleonasmo

Este «vicio» es el uso de palabras innecesarias para dar un sentido lógico a una oración enfatizando algo que se supone que es indiscutible.

Terminó el trabajo en un lapso de tiempo muy corto. Lo vi con mis propios ojos. Y me quedé helado de frío.

Estos ejemplos contienen tres pleonasmos o redundancias. 

En el primero, «de tiempo» es lo que sobra ya que se usa la palabra «lapso» que ya significa tiempo entre dos límites. El segundo es «con mis propios ojos»porque esta frase es redundante a la acción  «ver». Y el tercero es «de frío» porque ¿cómo puedes quedarte helado de otro modo que no sea por el mismo frío?

Apócope

Se trata del uso de palabras a las que se le suprime el sonido finaldefine la RAE

El primer y segundo tiempo del partido fueron apasionantes 

En este caso «primer» es un apócope de «primero», se suprime la «o», pero en el caso de «segundo» no diríamos «segund».

El apócope «primer» se volvió tan normal que se terminó transformando en una palabra aceptada. Lo mismo sucede con «gran» que es a apócope de «grande», aclara la RAE.

Metátesis

¿Escuchaste «almóndiga» en vez de «albóndiga»? o ¿«estógamo« en vez de «estómago«?

Estos cambios de lugar de un sonido dentro de una palabra reciben el nombre de metátesis.

Y aunque este «vicio» ocurre en muy pocas oportunidades, el cambio puede terminar siendo aceptado.

Como en el caso de almóndiga y también el de murciégalo que el Diccionario de la Lengua Española de la RAE ya incluye. 

Así que puedes dejar de estresarte en tratar de corregir estos «vicios», tirar la «toballa» y tomarte un «güisqui». (Sí, estos también están aceptados en el diccionario).

Arcaísmo

Son aquellos elementos lingüísticos cuya forma o significado, o ambos a la vez,cayeron en desuso en el español. 

Pero puede pasar que se dejaron de utilizar en algunos lugares y en otros no. 

«Por ejemplo ‘haiga’, o ‘vos’ son una forma antigua que se ha conservado. El ‘vos’ se acepta en Argentina pero el ‘haiga’ no», dice Arrizabalaga.

«Hay todo un debate sobre esto. No es una decisión que la academia impone sino que reconoce que ningún país la norma culta acepta ‘haiga’ como una forma correcta y si alguien lo dice se le corrige», le explica el profesor a BBC Mundo.

Son también arcaísmos en español palabras como «entuerto» (por agravio) o el uso de «haber» con el sentido de «tener o poseer», según la RAE

Extranjerismos 

Los extranjerismos son préstamos que toma el español de otro idioma. 

Sin embargo, muchas veces, esos extranjerismos son innecesarios porque existen palabras equivalentes en español que están en uso. 

La RAE pone como ejemplo back-up (en español, copia de seguridad).

Solecismos

Se trata de la falta de sintaxis o un error cometido contra las normas del idioma.

Un ejemplo:«hubieron manifestaciones tras la polémica medida tomada por el gobierno». 

Cuando lo correcto debería ser: «hubo manifestaciones tras la polémica medida tomada por el gobierno». 

Es una «discordancia a nivel gramatical. Esto es muy común en Sudamérica y a los españoles les suena horrible. En España, también se dice como muy normal «la dije que viniera» y eso para un sudamericano es espantoso», asegura Arrizabalaga, que es doctor en Filología Hispánica.

Pero ¿por qué se le llama a este «vicio» solecismo?

«Porque los griegos pensaban que los que vivían en Solos, una ciudad antigua de Cilicia (hoy territorio de Turquía), hablaban muy mal el griego», explica.

Este artículo es parte de la versión digital del Hay Festival Cartagena, un encuentro de escritores y pensadores que se realiza en esa ciudad colombiana entre el 30 de enero y el 2 de febrero de 2020.

Escrito por: Analía Llorente

Publicado por: https://www.bbc.com/mundo/noticias-49120438

Consejos para ser un mejor lector

Cada uno lee lo que quiere y como quiere, eso está claro. Si disfrutas leyendo y te sientes a gusto, quizá este artículo no es para ti. Hoy buscamos a aquellos que leen a tropezones, no logran terminar los libros sin esfuerzo, que se aburren con facilidad o que buscan ampliar sus horizontes lectores y no saben cómo. Todos somos lectores a nuestra manera, pero hay algunas formas de mejorar nuestra relación con los libros.

Guarda un lugar y un momento para leer.

Lo hemos recomendado muchas veces, pero es necesario insistir. Si logras crear una rutina lectora, cada vez te será más fácil leer, además de que todo el mundo a tu alrededor sabrá que hay un momento al día que es solo para ti. Aunque no sea más que media hora, eso es suficiente para crear un hábito. Busca un lugar donde te sientas cómodo y deja allí tus libros. Ese será tu rincón lector. Tu santuario.

Todos los libros son buenos.

No tienes que empezar a leer todos los Premios Nobel ni a seguir las recomendaciones de los críticos literarios, o lo que veas que esté de moda. Si llevas mucho tiempo sin leer o nunca has tenido tiempo, es mejor que empieces con libros con los que te sientas cómodo. Si son novelas de aventuras, perfecto, si son relatos románticos, también. Que nadie te diga nunca que lo que lees no merece la pena.

No tengas miedo a leer clásicos.

Con libros complicados hay que probar de vez en cuando. Del mismo modo que los libros menos valorados son válidos, no debemos dejar de lado a los grandes clásicos sólo por miedo, o a libros muy premiados por pensar que serán aburridos o demasiado complicados. A veces cuesta entrar en un buen libro, pero al final merece la pena.

Puedes dejar de leer.

Sí, pese a todo, lo más seguro es que en un momento dado te encuentres con un libro con el que no puedas. Hay gente que es incapaz de dejar un libro a medias y siguen con él, como si fuera un castigo, solo para poder comprobar por sí mismos lo malo que es. No es necesario, de verdad. Si un libro te amarga la vida, déjalo y toma otro que te haga olvidar el mal trago.

El mejor libro es el siguiente.

Sí, es una de las mejores cosas de ser lector: por mucho que te guste un libro, ten la certeza que ahí fuera hay uno igual de bueno o incluso mejor. Un libro que te transporte, que te hable al corazón, que te haga repensar el mundo tal y como lo conoces; una vez te vuelves adicto a la lectura no hay vuelta atrás.

Conviértete en un ejemplo.

En la vida hay numerosas actividades que son saludables. Leer es una de ellas. Si lees de manera habitual, si das valor a los libros, conseguirás influir en aquellos que te rodean. Si les cuentas que se puede empezar a cualquier edad y que van a pasar ratos geniales, es posible que también compartan tus lecturas. Y aunque sólo fuera un rato al día te aseguramos que ya sería todo un éxito.

Escribir de pie…

escritorcalle

«Se cree equivocadamente muchas veces que la escritura se hace sentado y dentro de nuestra cabeza. Uno de los retos de este libro es que la escritura se hace en movimiento, de pie, en lugares incómodos, fuera de casa, y se puede estar tan cerca de la experiencia del otro para sentir su dolor y su alegría. Hay formas radicales de la empatía que la escritura nos permite»

Cristina Rivera Garza

Características del lenguaje académico

LenguajeAcademico

Dentro del continuo del lenguaje hay dos modalidades: la oral y la escrita. Si nos enfocamos únicamente en la modalidad escrita, se puede ver que dentro de esta modalidad hay variedad en los diferentes tipos de texto dependiendo del contexto y del propósito comunicativo que se tenga al momento de producir el texto. Por ejemplo, en un extremo tenemos textos escritos con características orales, como un mensaje de texto a través celular, un correo electrónico, alguna carta a un familiar, un mensaje a un amigo, etc. En el otro lado del continuo tenemos textos escritos con un lenguaje formal que cumplen propósitos académicos específicos, por ejemplo, un trabajo escolar, un artículo científico o periodístico, un informe de trabajo, etc.

Así dentro del continuo del lenguaje tenemos el lenguaje académico. Al igual que encontramos diferencias entre la lengua oral y escrita, dentro del lenguaje académico encontramos características especiales. Halliday (1998) señala las características principales del lenguaje académico.

Entre las principales características del lenguaje académico que distingue Halliday se encuentran:

  • alta densidad léxica
  • nominalizaciones
  • metáforas gramaticales

Características del lenguaje académico

Registros

Densidad léxica y complejidad gramatical

¿Cuántas oraciones tiene el texto oral (a la izquierda)? ¿Cuántas oraciones tiene el texto más académico (a la derecha)? Cuenta el total de palabras de cada texto y después el total de palabras en negrillas. ¿Qué texto tiene más palabras en negrillas?

Densidad léxica

Densidad

Condensación de la información: Nominalizaciones y metáforas gramaticales

La nominalización y la metáfora gramatical son características del lenguaje académico. Sirven para condensar la información y como consecuencia dan densidad léxica al texto.

Una nominalización consiste en cambiar la categoría gramatical de una palabra. Por ejemplo, si cambiamos el verbo comer al nombre comida. Es decir, una nominalización es convertir un verbo, o un grupo de palabras, a un nombre. Ejemplos:

  • Verbo > Nominalización
    liberar >  liberación
  • Grupo de palabras > nominalización
    Las mujeres se liberan en el siglo XX >
    La liberación femenina del siglo XX

Nominalización

Nominalizacion.png

¿Qué es lo que está pasando?

Nominalizacion Ejemplo

Más ejemplos de nominalizaciones y metáforas gramaticales:

Metafora Gramatical

Como puede ver, los textos de la columna izquierda del cuadro anterior se organizan en función de las ideas, y no en función de los agentes (participantes) como en los ejemplos de la columna derecha. De esta forma, con las nominalizaciones se crea distancia entre el evento y el participante logrando así un lenguaje sin agentes y atemporal.

Mediante la nominalización y la metáfora gramatical se presenta un lenguaje abstracto porque no identifica a los agentes que realizaron la acción (lucharon > la lucha) ni se marca el tiempo. Además, las nominalizaciones, por la capacidad que tienen de condensar información, también permiten organizar las ideas en relación a la forma escrita.

Lenguaje impersonal

Otra característica del lenguaje académico es presentar una postura objetiva y esto se logra mediante el uso de un lenguaje impersonal. Al usar estructuras impersonales se omiten los agentes y de esta forma el texto se organiza en función de las ideas y no en función de los agentes. Como se vio anteriormente con las nominalizaciones se crea distancia entre el evento y el participante logrando así un lenguaje objetivo. En español, las construcciones impersonales pueden darse de tres formas:

 Lenguaje Impersonal

Vocabulario especializado y apropiado al contexto comunicativo

En la escritura académica, el uso de un vocabulario especializadotambién contribuye a la densidad léxica. Por eso es importante tener en cuenta el tema sobre que el que se escribe y elegir el vocabulario apropiado para expresar las ideas con mayor precisión. En el siguiente cuadro se pueden ver ejemplos sobre el análisis de una narración literaria.

Continuo del lenguaje

Vocabulario

En el lenguaje académico, además del vocabulario técnico o especializado, es importante utilizar un vocabulario variado que se relacione con el tema. Para ello tenemos las cadenas léxicas que sirven para dar cohesión al texto y ayudan a eliminar la repetición, logrando así que nuestras ideas fluyan a lo largo del ensayo. Las cadenas léxicas se clasifican en dos grupos de acuerdo a su función:

  • Función referencial (como sinónimos), por ejemplo: estudiantes, alumnos, discípulos;
  • Función asociativa (campo semántico), o sea que relaciona conceptos. Relacionan o asocia información, pero no son sinónimos, por ejemplo: educación, sistema educativo, universitario, académico, instrucción, etc.

Fuente: Lenguaje Académico en español