Funciones del lenguaje en un discurso

orador

En los textos o discursos expositivos se encuentran diferentes funciones del lenguaje:

  • Referencial: es propia de los escritos con carácter científico, mediante ella, se da información produciendo en el lector un efecto de conocimiento sobre un objeto o fenómeno al que se le llama referente. Ejemplos: el reporte, la nota informativa, el aviso, los enunciados declarativos, etc.
  • Apelativa: aquélla en la que se busca una respuesta del enunciatario, un cambio en la manera de pensar o una conducta específica, por ejemplo: el discurso político, las arengas religiosas, los anuncios publicitarios, los enunciados imperativos, etc.
  • Metalingüística: se cumple esta función cuando se reflexiona sobre el uso de la propia lengua. Se encuentra en textos dedicados a ello exclusivamente o en otros en los que se informe de cualquier asunto, se explique el significado de algunas palabras o se aclaren expresiones. Se hace presente también en el uso del diccionario.

En el acto volitivo de los participantes de la exposición se halla involucrado el interés por aprender o captar información acerca de un tema del conocimiento humano que puede ser muy diverso.

Lenguaje, pausas y muletillas

“Quizá de todas las creaciones del hombre, el lenguaje es lo más asombroso.”
Lytton Strachey

ademanes

Lo que algunas personas hacen

Antonia es jefa de mantenimiento de una importante cadena hotelera. Es una mujer grande con una voz resonante y con cierto aire de seguridad. Cuando habla, termina cada frase con “¿NO?”. Al busca r consentimiento con la palabra “¿NO?” ella no está siendo consecuente con su confianza natural y con el contenido de su mensaje.

Un importante representante del gobierno hizo una declaración de tres minutos y once segundos justificando el ataque sobre una posición enemiga. En ese corto período de tiempo hubieron 57 “humms”, “ehs” y “ahs”. La credibilidad de su declaración se vio seriamente afectada por estas muletillas nerviosas.

Alfredo es un excelente maestro de oratoria. Mide dos metros de estatura y tiene una voz muy potente, es bien parecido, tiene buena pronunciación y es muy solicitado como orador. También tiene una malacostumbre. En una conversación (igual que en un discurso) muchas veces emplea las palabras “algo así” como un calificativo. Esto afecta su credibilidad, especialmente si está haciendo énfasis en una afirmación. Tales calificativos son hábitos muy arraigados y son difíciles de eliminar.

Cómo mejorar su uso del lenguaje (agregar pausas y eliminar muletillas)

El lenguaje se compone tanto de palabras como de muletillas. Las personas se comunican mejor cuando son capaces de seleccionar las palabras correctas. Esto requiere de un amplio vocabulario que se pueda usar responsiva y apropiadamente de acuerdo con cada situación. Uno no le hablaría a un niño del mismo modo que a un grupo de físicos. Las muletillas son barreras para una comunicación clara. Los “ah”, “eh”, “este”, “hmm” etc., no sólo suenan mal sino que causan distracción cuando se repiten en forma de hábito. Las pausas son una parte integral del lenguaje. Un buen comunicador usa pausas naturales entre frases. Un excelente comunicador usa las pausas, además, para causar efectos dramáticos.

Lenguaje directo

Exprese y pregunte lo que quiere saber y afirmar. Dru Scott hace énfasis en esta diferencia al cambiar “lo intentaré” por “lo haré”, o bien “no podemos” por “usted puede” en su libro Satisfacer al cliente: la segunda mitad de su trabajo (busque información al final del libro):

“Intentaré conseguirle una respuesta”

(supla por)

“Me informaré y me volveré a comunicar con usted antes de las 4 p.m.”

El vocabulario se aumenta con la práctica

Los niños aumentan su vocabulario por medio del estudio formal en las escuelas. Los adultos no lo hacemos con el mismo motivo porque no se nos está calificando por ello. Pero nuestro nivel de educación, claridad y efectividad en las comunicaciones a diario se pone a prueba por las palabras que elegimos. Cualquiera puede aumentar su vocabulario incorporando activamente nuevas palabras.

Cuidado con el lenguaje de jerga

El lenguaje de jerga es una herramienta excelente al hablar con personas que comparten el mismo idioma. Aun palabras en español sonarán como una lengua extraña si la persona que lo escucha no entiende su jerga.

La pausa: una herramienta de lo más importante

Usted puede hacer una pausa natural de tres o cuatro segundos aun en medio de una frase. El problema es cuando no lo hace. Cuando lo hacemos, una pausa de tres o cuatro segundos nos parece como de veinte. Practique hacer pausas y obtener respuestas para aprender lo natural que se escucha hacer una pausa. Exagere las pausas cuando esté practicando para que en las conversaciones reales lo haga de manera más natural.

Cambiar muletillas por pausas

Las muletillas son aquellas barreras innecesarias, indeseables (y superfluas), de la comunicación. No use “ah”, “eh”, “este”, “hmm”, ni ningún otro “sustituto de pausas” innecesario. Grabe su voz y/o busque retroalimentación para reconocer sus muletillas, y después concéntrese en eliminarlas.

aplauso

Ejercicios para la conciencia y el desarrollo de las habilidades

Use una nueva palabra cada día

Haga un esfuerzo por usar una nueva palabra cada día en sus conversaciones. Busque varias ocasiones en que pueda aplicar esa palabra. Intente con palabras como: diseminar, jocoso, lisonjero, empírico, robusto, etc. Las palabras no tienen que ser largas ni intelectuales, sólo diferentes. Haga su propia lista y trabaje con ella diariamente.

Use un diccionario

Ponga un diccionario sobre su escritorio, en su oficina y en su casa. ¡Úselo! La mayoría de nosotros rara vez usamos el diccionario a menos que, o hasta que, estemos acostumbrados. Simplemente buscar el significado de una nueva palabra que acabe de leer o de escuchar le ayudará mucho a aumentar su vocabulario. Un vocabulario más amplio le da la capacidad de escoger la palabra o frase correcta en el momento apropiado. Esto no quiere decir que use palabras poco comunes para presumir, simplemente que es capaz de usar las palabras más claras, descriptivas y apropiadas para cada situación.

Cuidado con el lenguaje de jerga

Todos usamos algo de lenguaje de jerga en nuestra vida. Haga una lista de diez frases de jerga que use comúnmente. Esté consciente de las situaciones en que las usa. Está bien usarlas con personas que entienden su significado, a otras puedan confundirlas.

Hable con pausas

Grabe su voz al hablar haciendo pausas intencionales de tres segundos. Haga esas pausas primero entre frases. Luego haga una pausa de tres o cuatro segundos en medio de la frase. Exagere las pausas para que parezcan muy largas cuando las está grabando. Luego, al escuchar la grabación, no te lo natural que suenan.

Elimine las muletillas

Lo que causa más distracción en el lenguaje son las muletillas (esas “eh”, “ah”, “este”, que no necesitamos usar). Existen dos maneras efectivas para eliminarlas por medio de simples modificaciones del comportamiento:

Pida a un asociado o a un amigo que diga el nombre de usted cada vez que usa una muletilla. Por ejemplo, si usted acostumbra decir mucho “eh”, cada vez que diga “eh” en una conversación pídale a su compañero que lo llame por su nombre. Solamente deben decir esto y nada más. Su nombre es simplemente una herramienta de retroalimentación. Muy pronto usted se dará cuenta cuando usa esa “muletilla”. En poco tiempo usted evitará usarla y en su lugar hará una pausa.

Grábese lo más frecuentemente posible para estar consciente de sus muletillas. Escuchar la grabación una y otra vez le recordará hacer una pausa en lugar de las molestas muletillas. Grábese al hablar por teléfono, charlando o en situaciones formales (no importa dónde). Pero eso sí, asegúrese de escucharse todos los días.

Las palabras comunican

hablarEntramos ahora a algunas consideraciones generales sobre el proceso comunicativo en lo que respecta, a la conducta verbal, la percepción y la comunicación. A través de los años, un considerable número de investigadores interesados en la relación que existe entre el lenguaje y el pensamiento han formulado algunos principios para superar los problemas que surgen por no comprender cómo el lenguaje y la percepción afectan la comunicación. Las consideraciones sobre la conducta verbal que a continuación presentamos no son las únicas pero sí las más importantes.

Las palabras son etiquetas de los objetos

Un mapa de México sólo es una representación del territorio mexicano, pero jamás se puede decir que dicha representación es México en sí mismo, ya que México incluye no sólo superficie y contornos, sino también habitantes, cultura, idiosincrasia, etc. Lo mismo sucede con las palabras, que son representaciones de objetos. La diferencia entre los mapas y las palabras es que mientras que los primeros se emplean para representar objetivamente una superficie, las palabras son utilizadas en ocasiones de manera subjetiva y parcial para caracterizar a las personas v a los objetos. El fracaso derivado de la incomprensión de este principio puede, en cierto momento, obstaculizar la comunicación. Rechazar a un alumno porque otros lo han tachado de “flojo” o “demagogo” es un ejemplo clásico de la confusión de mapa y territorio. De este modo, la palabra flojo impuesta a un alumno por un maestro es solamente una valorización subjetiva que no corresponde al comportamiento total del alumno.

El significado de las palabras reside en el uso que les da una comunidad

Las palabras tienen significados convencionales que reflejan la forma en que son empleadas por una comunidad. Cuando la comprensión de una palabra se nos dificulta, la reacción más común será recurrir al diccionario. Pero si el hablante no la está usando de acuerdo con la definición dada por el diccionario, de nada nos servirá éste. Ante esta situación, lo más conveniente es preguntar al hablante sobre el significado que para él tiene dicha palabra.

Así tenemos que mientras en el Norte de México se le llama a un chiquillo “huerco”, en otras partes se le llama “mocoso”. Si somos del Norte y nos encontramos en otro lugar del país y a nuestro hijo le dicen “mocoso”, nos sentiremos molerlos y podríamos incluso enojarnos, pues la palabra indica para los norteños “lleno de mocos”, que no es un cumplido agradable. Sin embargo, en otros lugares es sólo una denominación común para un niño. Por esto, no hay que olvidar que el significado de las palabras reside en el uso que les da una comunidad; de ahí la necesidad de preguntar y considerar el sentido que las palabras tienen para el emisor.

Las palabras tienen acepciones múltiples

Ésta es una razón adicional del porqué los diccionarios, no pueden ayudarnos a determinar con precisión lo que para una persona de cierta comunidad significa una palabra. Por ejemplo, de acuerdo con el diccionario, guayo significa: animoso, bizarro y resuelto; que desprecia los peligros y los acomete; ostentoso, galán, lúcido en el modo de vestir y presentarse; bien parecido; pendenciero y perdonavidas; y en estila picaresco, galán que festeja a una mujer. Imagina el problema que esto podría provocar si, por ejemplo, llegamos a Chile y decimos “¡qué mujer más guapa!”, cuando ahí una mujer guapa es una mujer agresiva. El diccionario trata de recoger las acepciones más usuales de una palabra, pero no puede incluirlas todas. Por ello, no siempre nos indica cómo interpretar una palabra en una situación determinada. En estos casos, a los que nos enfrentamos diariamente, es necesario tener en cuenta no sólo el contexto donde se enuncia un juicio, sino también la experiencia del receptor y del emisor.

El lenguaje es autorreflexivo

Una característica del lenguaje es el hecho de que siempre podemos decir más acerca de cualquier cosa. Un ejemplo muy claro de autorreflexión (o sea, hablar acerca de lo que hablamos) es la del vendedor que inventó un desmanchador que removía las manchas dejadas por los desmanchadores. La importancia de este ejemplo radica en señalar el peligro de distorsionar la realidad cuando hablamos acerca de lo que hablamos: a menos que seamos muy cuidadosos, gran parte de nuestra comunicación se puede ir enroscando de manera que puede terminar por tener ya poca relación con el mundo real. Esto es tan común que se ve reflejado en la expresión “ya no sé ni lo que estoy diciendo”. Por ello, es indispensable tener conciencia de nuestras metas y necesidades para seleccionar las palabras y las frases que mejor se ajusten a nuestros objetivos. De esta manera, se restringen las posibilidades de enroscarse en una plática sin sentido y, por tanto, se facilita la comunicación entre emisor y receptor. Para ilustrar lo anterior, presentamos el siguiente ejemplo de enroscamiento:

Yo creo que en estos tiempos, la comunicación, si la consideramos como un proceso de transmisión en dos sentidos, en el que emisor y receptor interactúan analizando un poco la interacción como influencia recíproca en la que emisores y receptores participan de una visión del mundo y de las rosas, que puede o no ser la misma, y sin embargo es asombroso cómo este complejo sistema de comunicación oral, basado sólo en mensajes construidos por sonidos y vocabulario finito, puede generar toda clase de estructuras sintácticas, pero… bueno, ya olvidé a lo que iba…

El emisor perdió su mensaje original hasta el punto de que su objetivo primordial se diluyó en sus explicaciones que bien pudieron ser omitidas o analizadas de manera que apoyaran su objetivo.