La lectura es divertida

Lector Aburrido

“La lectura no es algo a lo que haya que obligar a la gente. Hay que explicar que es muy hermoso y muy divertido. El que quiera entrar que entre. Habrá gente muy triste que no querrá divertirse”

Luis Alberto de Cuenca

Técnicas de lectura que cambiarán tu forma de leer para siempre

mujer-leyendo-un-libro
• Identifica tu propósito. Para conseguir aprender de la lectura, en primer lugar debemos entender por qué estamos leyendo. Es decir, si compramos un libro, ¿cuál es nuestro propósito u objetivo con respecto a ese libro: mero entretenimiento o aprender?
• Participa con lo que lees. Cuando participas activamente con el libro y resaltas las ideas claves, estás aumentando drásticamente tu capacidad de absorción de lectura. Es entonces cuando no sólo estás leyendo; ahora estás aprendiendo.
• Deja a un lado la velocidad de lectura. Algunas ideas de autores son demasiado importantes como para no detenerse en algunas frases o comentarios, leerlos tranquilamente y volver a releerlos, incluso ir hacia atrás. Si tu objetivo es aprender, tómate tu tiempo. Finalmente, a medida que vamos leyendo más y más, nuestra velocidad de lectura aumenta, y nuestro cerebro comienza a procesar las letras y las ideas de una forma mucho más rápida, sobre todo si nos involucramos con el libro.
• Elije el formato adecuado. Hoy día podemos elegir libros impresos, libros electrónicos y audiolibros.
• Escribir las ideas clave. Si escribes lo que lees, no se te olvidará. Siempre añade tus propias opiniones e impresiones. Si lees aprendes, si enseñas a otros lo que has aprendido, aprendes aún más, y además, no se olvida.
• Aplica lo que lees. Un libro es, en cierto modo, el punto de vista de una persona. En cualquier caso, estamos recibiendo un aporte del cual podemos aprender, o bien, podremos rebatir con nuestra experiencia adquirida. Recuerda que la lectura no es sólo leer, sino aprender. Y sólo aprendemos cuando conservamos lo que leemos y lo aplicamos.

Cómo conseguir una lectura fluida

La lectura repetida y en voz alta de una misma palabra de seis a ocho ocasiones es suficiente para pronunciar ese vocablo con fluidez. Es la conclusión a la que han llegado científicos de la Universidad de Oviedo tras someter a dos pruebas diferentes a un grupo de 102 alumnos de entre 7 y 12 años.

El trabajo, publicado en Journal of Research in Reading, concluye que el entrenamiento basado en la lectura repetida es una buena herramienta para que los escolares formen las representaciones ortográficas de los términos.

Fernando Cuetos, catedrático de Psicología de la Universidad de Oviedo y uno de los firmantes del estudio, señala que, en general, los niños españoles aprenden a leer muy pronto porque, dada la regularidad del castellano, son capaces de pronunciar las letras y sílabas que forman las palabras en solo varios meses. Sin embargo, sostiene este profesor, la adquisición de la destreza lectora va más allá.

“Los niños se convierten en lectores fluidos cuando consiguen formar representaciones ortográficas de las palabras que les permiten leerlas directamente sin tener que ir letra a letra. Y la fluidez lectora está íntimamente relacionada con la comprensión. Muchos niños tienen dificultades para comprender textos escritos porque tienen que dedicar todos sus recursos cognitivos al descifrado de las letras. A medida que consiguen leer directamente las palabras, su fluidez lectora mejora y con ello la comprensión de lo que leen”, señala Cuetos.

El experto concluye que los trabajos tienen indudables implicaciones didácticas: “La práctica del entrenamiento lector en las aulas, basado en la repetición, ayudaría a los alumnos a adquirir fluidez lectora. Para los niños con dislexia, los resultados apuntan la necesidad de una metodología específica y especializada ya que no es suficiente el trabajo realizado en el aula”.

La práctica del entrenamiento lector en las aulas, basado en la repetición, ayudaría a los alumnos a adquirir fluidez lectora

Repetir para leer mejor

El estudio revela que, en el caso del castellano, los escolares sin dificultades de lectura adquieren la representación mental de una palabra tras su repetición en voz alta en seis u ocho ocasiones, por término medio. Fernando Cuetos manifiesta que se llegó a esta conclusión tras someter a los 102 alumnos a dos pruebas diferentes.

En la primera, los niños realizaron una tarea de lectura donde las palabras se presentaban dentro de un texto; en la segunda, los vocablos aparecían aislados.

En ambos casos, los tests se llevaron a cabo en una sala tranquila del centro escolar donde se pidió a cada niño que leyera con la siguiente instrucción: “Vas a leer estas palabras todo lo bien y rápido que tú puedes, sin equivocarte”. Sus respuestas fueron grabadas y se registraron sus errores para su análisis posterior.

Los resultados demostraron que, tras un proceso de entrenamiento consistente en la repetición de esas palabras, los escolares pasaban de una lectura lineal a otra más directa, rápida y eficiente. Y además lo hacían independientemente de que las palabras figuraran aisladas o dentro de un contexto. El estudio indicó además que el recurso a la repetición es muy efectivo para los vocablos más largos, aquellos que generalmente presentan más dificultades para los escolares.

En otros dos estudios recientes publicados en Annals of dyslexia y Frontiers in Psychology,, subvencionados por el Ministerio de Economía y Competitividad, encontraron que los niños con dislexia necesitan de un mayor número de lecturas repetidas para formar las representaciones ortográficas de las palabras. Estos alumnos tienen dificultades para aprender la asociación letra-fonema y eso hace que lean despacio y con bastantes errores; de ahí que no puedan formar fácilmente dichas representaciones ortográficas.

Referencia bibliográfica:

Suárez-Coalla, P., Álvarez-Cañizo, M. y Cuetos, F. (2016) Orthographic learning in Spanish children. Journal of Research in Reading. http://dx.doi.org/10.1111/1467-9817.12043

Suárez-Coalla, P., Avdyli, R. y Cuetos, F. (2014) Influence of context-sensitive rules on the formation of orthographic representations in Spanish dyslexic children. Frontiers in Psychology, 5, nº 1409

Suárez-Coalla, P., Ramos, S., Álvarez-Cañizo, M., Cuetos, F. (2014) Orthographic learning in Spanish dyslexic children. Annals of dyslexia, 64 (2), 166-181.

Publicado originalmente en: http://formacionib.ning.com/profiles/blogs/como-conseguir-una-lectura-fluida?xg_source=msg_mes_network

Apropiarse de un texto

CriticaLa capacidad lectora no es solamente la habilidad para leer letras, que forman palabras, y que en una oración ofrecen un sentido completo de una idea; es también la capacidad de comprensión, y de interpretación. En el siguiente texto se analizan los diversos tipos de lectores y lo que se espera de alguien que realiza una lectura crítica.

BARBA Débora (Septiembre 2007), Apropiarse de un texto en: Diálogo Filosófico, Num. 69, Madrid: Universidad Autónoma de Madrid, pp. 455-478.

Lectura: extracción de información

comentarioLa extracción de la información es un tipo de recuperación de la información cuyo objetivo es extraer automáticamente información estructurada o semiestructurada desde documentos legibles por la máquina. Una aplicación típica es el escaneado de una serie de documentos escritos en una lengua natural y rellenar una base de datos con la información extraída.

¿Cómo leer textos expositivos para entenderlos bien? (SÁNCHEZ-ENCISO 2008: 40-41):

  • Lectura global. En esta primera lectura interesa quedarse con dos o tres ideas que parezcan fundamentales. Las anotaremos e intentaremos recordar lo que sabemos sobre ellas. Se trata de activar nuestra memoria, nuestros conocimientos previos.
  • Un título para cada párrafo. Los párrafos desarrollan diferentes aspectos del tema del texto. Se trata de escribir un título breve en el margen de cada párrafo que recoja su idea principal. Hay que tener bien presente que el título que escojamos debe encontrarse en la mayoría de las oraciones del párrafo. Los títulos de todos los párrafos, vienen a constituir una especie de resumen en bruto del texto.
  • Descubrir la superestructura u organización interior del texto: comparativa, consecutiva, etc. Es frecuente que se combinen dos o más estructuras.
  • Redactar un resumen. Para hacerlo de manera más “científica”, se proponen una serie de acciones. La primera consiste en eliminar en cada párrafo todo lo que no aporta información diferenciada, bien porque está implícito en otra información o bien porque dice de otra manera algo que ya se ha dicho. Luego seleccionamos las frases más inclusivas, aquéllas que incluyen muchas otras informaciones. La tercera consiste en generalizar con frases y palabras inventadas por nosotros, todas las informaciones de la misma clase que podamos. Finalmente, redactamos el contenido de cada párrafo e integramos los diferentes párrafos en el resumen global, utilizando al inicio de cada una de las partes conectores que nos permitan ligarlas lógicamente.

SÁNCHEZ-ENCISO Juan (2008), (Con)vivir en la palabra. El aula como espacio comunitario, Barcelona: Grao – Serie Didáctica de la lengua y de la literatura Vol. 243. (Escribir literatura)