Feminismo no es lo contrario de machismo

Equality conceptLa palabra feminismo no es un antónimo de machismo.

En los medios de comunicación no es infrecuente encontrar frases en las que esos dos términos se usan como opuestos: «Afirma que no es machista ni feminista, sino que busca el equilibrio».

Según el Diccionario académico, feminismo es el ‘principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre’ y el ‘movimiento que lucha por la realización’ de esa igualdad.

Por su parte, la misma obra define machismo como ‘actitud de prepotencia de los varones respecto a las mujeres’ y ‘forma de sexismo caracterizada por la prevalencia del varón’.

Como puede apreciarse en las definiciones, no se trata de dos términos equiparables, ya que, mientras que el feminismo es la búsqueda de la igualdad entre sexos, el machismo supone una preponderancia del varón.

Para cubrir ese hueco semántico, el de una palabra que aluda a una defensa de la superioridad de la mujer sobre el varón, se emplea en ocasiones el término hembrismo.

Se trata de una voz correctamente formada y que se emplea en ocasiones como par lingüístico de machismo. Sin embargo, mientras que machismo designa tanto una actitud como una estructura social históricamente asentada, el hembrismo no se define como un sistema con existencia real, sino meramente como la actitud particular de algunas personas que abogan por la prevalencia de las mujeres sobre los hombres.

No obstante, muchos colectivos rechazan el término, pues entienden que se emplea de forma peyorativa para atacar los postulados feministas y que designa una realidad que no existe.

Conviene subrayar que la voz hembrismo, que está adquiriendo ese significado en los últimos tiempos, tiene otro menos usual y restringido a los campos de la psicología y la sociología. En concreto, algunos especialistas emplean esa voz para aludir a una exagerada actitud de sumisión, pasividad y resignación frente al hombre.

La lectura es divertida

Lector Aburrido

“La lectura no es algo a lo que haya que obligar a la gente. Hay que explicar que es muy hermoso y muy divertido. El que quiera entrar que entre. Habrá gente muy triste que no querrá divertirse”

Luis Alberto de Cuenca

Técnicas de lectura que cambiarán tu forma de leer para siempre

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• Identifica tu propósito. Para conseguir aprender de la lectura, en primer lugar debemos entender por qué estamos leyendo. Es decir, si compramos un libro, ¿cuál es nuestro propósito u objetivo con respecto a ese libro: mero entretenimiento o aprender?
• Participa con lo que lees. Cuando participas activamente con el libro y resaltas las ideas claves, estás aumentando drásticamente tu capacidad de absorción de lectura. Es entonces cuando no sólo estás leyendo; ahora estás aprendiendo.
• Deja a un lado la velocidad de lectura. Algunas ideas de autores son demasiado importantes como para no detenerse en algunas frases o comentarios, leerlos tranquilamente y volver a releerlos, incluso ir hacia atrás. Si tu objetivo es aprender, tómate tu tiempo. Finalmente, a medida que vamos leyendo más y más, nuestra velocidad de lectura aumenta, y nuestro cerebro comienza a procesar las letras y las ideas de una forma mucho más rápida, sobre todo si nos involucramos con el libro.
• Elije el formato adecuado. Hoy día podemos elegir libros impresos, libros electrónicos y audiolibros.
• Escribir las ideas clave. Si escribes lo que lees, no se te olvidará. Siempre añade tus propias opiniones e impresiones. Si lees aprendes, si enseñas a otros lo que has aprendido, aprendes aún más, y además, no se olvida.
• Aplica lo que lees. Un libro es, en cierto modo, el punto de vista de una persona. En cualquier caso, estamos recibiendo un aporte del cual podemos aprender, o bien, podremos rebatir con nuestra experiencia adquirida. Recuerda que la lectura no es sólo leer, sino aprender. Y sólo aprendemos cuando conservamos lo que leemos y lo aplicamos.

Herramientas de comunicación

Pluma

La gramática es una herramienta básica en la comunicación de cualquier persona y en especial para comunicadores y educadores, ya que la palabra escrita es de gran importancia para la transmisión de los conocimientos y cualquier tipo de comunicación. Conocerla y estudiarla nos hace valorarla y usarla adecuadamente y se valora mucho mejor cuando se entra en contacto con los idiomas. Dime si no es así con estos dos ejemplos:

1.- Julio Cortázar, ese escritor intelectual nacido en Bruselas y de padres argentinos, escribía: “La coma, es esa puerta giratoria del pensamiento”
Por ejemplo lee y analiza la siguiente frase:

“Si el hombre supiera realmente el valor que tiene la mujer andaría a cuatro patas en su búsqueda”.

¿Dónde pondrías la coma?
Si eres mujer, con toda seguridad colocarías la coma después de la palabra mujer.
Si eres varón, lo más seguro es que colocarías la coma después de la palabra tiene.

¿Verdad que es genial?

2.- Aunque muchos aseguran que el hubiera no existe, las evidencias de su presencia se encuentran en nuestro pretérito imperfecto. Si el hubiera no hubiera existido, ¿cómo podrían existir la culpa y el arrepentimiento? El hubiera es una de las formas de la esperanza, pero ésta, en vez de cifrarse en el futuro, mira al pasado como todo un océano de posibilidades. El hubiera es la esperanza de que el pasado pudo haber sido mejor. Pero si el hubiera no existe ¿Cómo es que hay un hubiera en cada historia? ¿Cómo es que habiendo la posibilidad de que hubiera no hubiese existido hay un hubiera latiendo bajo cada hubo? El hubiera existe, es un universo paralelo donde todos estamos haciendo en este instante eso que hubiéramos querido hacer.

P. Salvador Murguía sdb