Palabras difíciles de pronunciar

hablar

La Dinastía Sheng solía grabar símbolos sobre los caparazones de las tortugas para expresarse, posteriormente utilizaron la superficie de los bambúes para grabar figuras que ellos consideraban mensajes. En el año 1600 a.C. fue cuando esta dinastía utilizó materiales extraídos de la misma tierra para exteriorizar de manera “visual” lo que a veces no podían transmitir de manera verbal.

dinastiaCon el tiempo estos símbolos fueron tomando forma y al pasar de una dinastía a otra se fueron detallando cada vez más. No fue hasta que la Dinastía Han (200 a.C.) transformó todos estos gráficos en un verdadero lenguaje escrito y formal que aún es utilizado por la cultura asiática. La evolución y perfeccionamiento de los símbolos que conforman la escritura china sucedió con el descubrimiento de la elaboración del papel, así como de herramientas que mejoraron la caligrafía de cada trazo, por ejemplo, pinceles hechos de bambú y pelo de cabra.

El número de caracteres que conforman el diccionario chino es de casi 48 mil símbolos, los cuales se traducen en palabras creadas a partir de estos signos y su combinación.

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A diferencia de esta escritura, nosotros, los hispanos, poseemos un alfabeto de letras, no de trazos, con las cuales armamos palabras que a su vez se reúnen para expresar una idea de manera escrita o verbal. Comparando nuestra escritura con cada símbolo chino, queda bastante claro que no nos resulta tan complicado trazar las letras de nuestro abecedario, pues se trata de un verdadero arte caligrafiar estos caracteres.

Sin embargo, existen algunas palabras en nuestro idioma que pronunciar ¡sí está en chino!

  1. Electroencefalografista (23 caracteres)
  2. Esternocleidomastoideo (22 caracteres)
  3. Electroencefalografía (21 caracteres)
  4. Otorrinolaringólogo (19 caracteres)
  5. Desoxirribonucleico (19 caracteres)
  6. Electrocardiograma (18 caracteres)
  7. Fotosintéticamente (18 caracteres)
  8. Electrodoméstico (16 caracteres)
  9. Arteriosclerosis (16 caracteres)
  10. Paralelepípedo (14 caracteres)
  11. Caleidoscopio (13 caracteres)
  12. Ovovivíparo  (11 caracteres)
  13. Homopedonecrozoofílico (22 letras)
  14. Hipopotomonstrosesquipedaliofobia (33 letras)
  15. Pneumonoultramicroscopicsilicovolcanoconiosis (45 letras)

Antes de hablar en público o para evitar errores con palabras “raras”, ejercita tu boca, sí, es real que los labios y la lengua también necesitan ejercitarse. Pon un lápiz entre tus dientes y practica la palabra varias veces, haz ruidos chistosos con tus labios o lengua y ábrela como un camello hasta que sientas que eá lo suficientemente flexible como para ser el rey del trabalenguas.

Respira y tómate tu tiempo antes de soltar una palabrota, cuando dejas entrar oxígeno a tu cerebro, además de relajarlo, lo previenes de mejor manera para lo que está por venir.

Un secreto infalible para no cometer errores a la hora de leer o pronunciar una palabra que comúnmente no utilizamos, es el de escribir y leer en voz alta una, dos y las veces que sean necesarias lo que vas a decir, además de guardarlo muy bien en tu memoria, recordarás como un pequeño clip el momento en que escribiste cada letra, por lo que serán menos las veces que te equivoques al hablar.

Te parecerá infantil, pero lo mejor para volverte un experto en dicción es jugar con los trabalenguas más complicados para ti, haz una lista y escoge los que te parezcan más incómodos a la hora de leerlos en voz alta, tal vez tu coco sea la letra “r” o tu problema aparezca cuando te trabes al ver tantas “b” juntas, encuentra tu debilidad y transfórmala en oportunidad.

La lectura, desde el texto más sencillo hasta el más rebuscado, es sin duda una herramienta indispensable para tener conocimiento de palabras con las que no estamos familiarizados, al ampliar nuestro vocabulario, serán cada vez menos las palabras que desconocemos y que se nos dificulten pronunciar.

Leer para mejorar la escritura

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Si te decimos que a la mayoría de los escritores les gusta leer no te estamos revelando nada nuevo.

Pero si te decimos que TODOS los escritores deberían hacer de la lectura una de sus principales actividades, tal vez creas que estamos exagerando.

En absoluto. La lectura profunda y continua es el mejor curso de escritura que podrías estar haciendo. Y lo mejor: es gratis.

Cuando lees, mejoras tu dominio del lenguaje y aprendes a expresarte mejor. Pero también aprendes el dominio de las estructuras narrativas, la forma en que se gradúa la tensión, se dosifica la información y se disponen los acontecimientos.

Basta con que prestes atención mientras lees para que recibas un torrente de conocimiento de los mejores escritores de la historia de la literatura.

Por eso te contamos nueve maneras de utilizar la lectura para mejorar tu escritura:

1. Usa la lectura como inspiración

La inspiración es importante a la hora de escribir.

Y la lectura te proporciona toneladas de ella porque te traslada a otras épocas o a otros mundos, te presenta el punto de vista y las ideas de otras personas, te muestra una infinidad de personajes y despliega ante ti las más variopintas situaciones.

Si lees todos los días verás que las ideas para nuevas historias afluyen a ti sin parar porque tendrás un rico acervo del que hacer uso.

2. No te limites a leer libros del género que escribes

¿Escribes novela romántica o fantasía y solo lees novela romántica o fantasía? Pues déjanos decirte que haces mal.

Esa es la manera más fácil de caer en los clichés propios de cada género y escribir historias poco profundas y trilladas.

Sin embargo, cuando lees novelas de otros géneros, cuando lees las obras clásicas de la literatura universal, cuando lees obras de diferentes corrientes literarias amplías tu foco.

Tu escritura se aleja de lo que es común en tu género y adquiere originalidad, porque leer te ayudará a encontrar un estilo propio e ideas nuevas.

No te aísles en un género, atrévete a conocer la increíble diversidad que hay en los libros.

3. Lee atentamente

Estudia la historia. Profundiza en los personajes. Medita sobre cómo el escritor ha dispuesto los elementos de la trama.

Cuando leas un libro no te limites a pensar “Es bueno” o “Es malo”. Analiza por qué es bueno o malo. Qué partes son las que te han gustado y por qué, o qué partes te han parecido flojas y por qué. Pregúntate cómo podría haberse hecho mejor.

Los libros, para un escritor, nunca son mero entretenimiento, sino que son una fuente inagotable de conocimiento.

Si quieres aprender a leer con profundidad y desarrollar tu juicio para captar lo bueno y lo malo de cualquier lectura, apúntate hoy mismo al Curso de Crítica Literaria. Verás que tu nivel de lectura sube y tu escritura mejora casi desde el primer momento.

4. Disfruta

Leer es divertido, así que disfruta cuando lo hagas.

Sí, acabamos de decir que se debe leer con atención. Y no es mentira.

Pero verás que cuanto más leas, más fácil te resultará realizar un análisis de la lectura en paralelo, mientras simplemente te limitas a disfrutar con la historia.

Tu cerebro entrenado captará los aciertos y los errores de la trama de forma casi inconsciente y cuando escribas sabrás replicarlos o evitarlos en tus propias historias.

Y todo ello mientras te lo pasas bien mientras lees. ¿No es fantástico?

5. Lee los libros consagrados

Literalmente hay millones de libros por leer. Y su número aumenta día a día.

Pero la vida es corta.

Así que lo mejor es dedicarse a aquellos libros que vienen avalados por el marchamo de haber gustado a miles de lectores y críticos literarios.

Puesto que los libros son la mejor escuela de escritura, ¿por qué no aprender de los mejores?

6. Lee libros malos

Se dice que no hay libro tan malo que no sea posible aprender algo de él. Y en efecto es así.

Los malos libros son ejemplos vivos de cómo no escribir.

¿El personaje es poco interesante? ¿Las situaciones inverosímiles? ¿No hay conflicto? ¿Las cosas se solucionan como por arte de magia?

Aunque te cueste, no abandones una mala lectura y toma buena nota de sus fallos, errores y defectos para evitar cometerlos en tus propias novelas.

7. Abre tu mente

Abrir la mente es precisamente uno de los principales beneficios de la lectura.

Lee dispuesto a encontrar nuevas y extrañas técnicas de escritura. A hacerte preguntas. A poner a prueba tus ideas.

Abre tu mente y saca tus propias conclusiones sobre lo que está bien y lo que está mal a la hora de escribir.

8. Cuestiónatelo todo

Esto está estrechamente relacionado con la idea de leer atentamente, y es un tema realmente importante.

Ya sea que leas un clásico consagrado o el último bestseller, cuestiónatelo todo.

Preguntarte sobre la intención del escritor al plantear de una determinada manera la trama o interrogarte sobre la motivación de los personajes, te permitirá hacer lo mismo en el momento en que te pongas a escribir.

¿Por qué elegir esa forma de contar la historia y no otra? ¿Por qué tu personaje prefiere el amor en lugar de la riqueza?

Solo cuestionando una y otra vez las decisiones que tomes lograrás dar con la mejor manera de contar aquello que quieres contar.

9. Lee libros que te enriquezcan

Un libro es el reflejo de su autor.

Si deseas escribir un libro con significado, debes conseguir que tu propia vida sea significativa.

Se trata de no conformarse y buscar las respuestas a las grandes preguntas que el hombre se hace desde que pisa la Tierra.

¿Dónde hallar la felicidad? ¿Cómo afrontar nuestra mortalidad? ¿Por qué el amor nos completa? ¿Cómo superar el dolor?

Muchos antes que tú se han planteado esas preguntas y han tratado de resolverlas en sus libros. Léelos. Aprenderás mucho, reflexionarás mucho y adquirirás un bagaje que se reflejará en tus obras.

Serás capaz de inspirar a otros, como antes otros te inspiraron a ti.

Ya lo sabes, un libro no solo puede entretener, también puede enseñarte un montón de cosas que te ayudarán a ser mejor persona y, además, mejor escritor.

Cómo conseguir una lectura fluida

La lectura repetida y en voz alta de una misma palabra de seis a ocho ocasiones es suficiente para pronunciar ese vocablo con fluidez. Es la conclusión a la que han llegado científicos de la Universidad de Oviedo tras someter a dos pruebas diferentes a un grupo de 102 alumnos de entre 7 y 12 años.

El trabajo, publicado en Journal of Research in Reading, concluye que el entrenamiento basado en la lectura repetida es una buena herramienta para que los escolares formen las representaciones ortográficas de los términos.

Fernando Cuetos, catedrático de Psicología de la Universidad de Oviedo y uno de los firmantes del estudio, señala que, en general, los niños españoles aprenden a leer muy pronto porque, dada la regularidad del castellano, son capaces de pronunciar las letras y sílabas que forman las palabras en solo varios meses. Sin embargo, sostiene este profesor, la adquisición de la destreza lectora va más allá.

“Los niños se convierten en lectores fluidos cuando consiguen formar representaciones ortográficas de las palabras que les permiten leerlas directamente sin tener que ir letra a letra. Y la fluidez lectora está íntimamente relacionada con la comprensión. Muchos niños tienen dificultades para comprender textos escritos porque tienen que dedicar todos sus recursos cognitivos al descifrado de las letras. A medida que consiguen leer directamente las palabras, su fluidez lectora mejora y con ello la comprensión de lo que leen”, señala Cuetos.

El experto concluye que los trabajos tienen indudables implicaciones didácticas: “La práctica del entrenamiento lector en las aulas, basado en la repetición, ayudaría a los alumnos a adquirir fluidez lectora. Para los niños con dislexia, los resultados apuntan la necesidad de una metodología específica y especializada ya que no es suficiente el trabajo realizado en el aula”.

La práctica del entrenamiento lector en las aulas, basado en la repetición, ayudaría a los alumnos a adquirir fluidez lectora

Repetir para leer mejor

El estudio revela que, en el caso del castellano, los escolares sin dificultades de lectura adquieren la representación mental de una palabra tras su repetición en voz alta en seis u ocho ocasiones, por término medio. Fernando Cuetos manifiesta que se llegó a esta conclusión tras someter a los 102 alumnos a dos pruebas diferentes.

En la primera, los niños realizaron una tarea de lectura donde las palabras se presentaban dentro de un texto; en la segunda, los vocablos aparecían aislados.

En ambos casos, los tests se llevaron a cabo en una sala tranquila del centro escolar donde se pidió a cada niño que leyera con la siguiente instrucción: “Vas a leer estas palabras todo lo bien y rápido que tú puedes, sin equivocarte”. Sus respuestas fueron grabadas y se registraron sus errores para su análisis posterior.

Los resultados demostraron que, tras un proceso de entrenamiento consistente en la repetición de esas palabras, los escolares pasaban de una lectura lineal a otra más directa, rápida y eficiente. Y además lo hacían independientemente de que las palabras figuraran aisladas o dentro de un contexto. El estudio indicó además que el recurso a la repetición es muy efectivo para los vocablos más largos, aquellos que generalmente presentan más dificultades para los escolares.

En otros dos estudios recientes publicados en Annals of dyslexia y Frontiers in Psychology,, subvencionados por el Ministerio de Economía y Competitividad, encontraron que los niños con dislexia necesitan de un mayor número de lecturas repetidas para formar las representaciones ortográficas de las palabras. Estos alumnos tienen dificultades para aprender la asociación letra-fonema y eso hace que lean despacio y con bastantes errores; de ahí que no puedan formar fácilmente dichas representaciones ortográficas.

Referencia bibliográfica:

Suárez-Coalla, P., Álvarez-Cañizo, M. y Cuetos, F. (2016) Orthographic learning in Spanish children. Journal of Research in Reading. http://dx.doi.org/10.1111/1467-9817.12043

Suárez-Coalla, P., Avdyli, R. y Cuetos, F. (2014) Influence of context-sensitive rules on the formation of orthographic representations in Spanish dyslexic children. Frontiers in Psychology, 5, nº 1409

Suárez-Coalla, P., Ramos, S., Álvarez-Cañizo, M., Cuetos, F. (2014) Orthographic learning in Spanish dyslexic children. Annals of dyslexia, 64 (2), 166-181.

Publicado originalmente en: http://formacionib.ning.com/profiles/blogs/como-conseguir-una-lectura-fluida?xg_source=msg_mes_network

Lectura: asimilación omnipresente

Asimilación omnipresente: Absorber todo, en todas partes, todo el tiempo. La buena lectura amplía los horizontes de la mente, destruye las barreras sociales y te da la capacidad de ser crítico.

Desarrollar un pensamiento crítico es la tarea en estos tiempos donde la concentración mediática impone su discurso en beneficio propio y en detrimento de las mayorías.

 

 

Mapas mentales en la lectura

MapaMental

Los mapas mentales son una excelente manera de ayudarte a recordar ideas, conceptos, detalles y tu relación con los demás de una manera rápida y fácil. Utiliza este método en adición al sistema regular de toma de notas, como una especie de cuadro grande u “ojo de pájaro” enfocando la vista en los conceptos principales de un artículo, capítulo o segmento de material de lectura.

Los mapas mentales ayudan a clasificar la información visualmente. En esencia, son burbujas unidas entre sí, relacionadas unas con otras, que crean árboles de subtemas auto-organizados, relacionales y anidados. Casi todos nosotros hemos visto esto antes y son bastante fáciles de hacer. Se ven a menudo en los libros de negocios y ciencias. Piensa en mapas mentales como diagramas de flujo relacionales y detallados.

Nuestro cerebro utiliza un proceso llamado reconocimiento de patrones que ayuda a desencadenar recuerdos recientes.

Cada burbuja de pensamiento en un mapa mental constituye una idea que a su vez conduce a la activa y otras ideas relacionadas con ella.

Los mapas mentales son fáciles de hacer ya que son más bien informales y no requieren tanto tiempo como tomar notas detalladas.

Además se pueden hacer casi  en cualquier lugar. Los mapas mentales se pueden hacer en trozos de papel, cuadernos de notas, o con un software online. 

Para implementar los mapas mentales mientras lees, simplemente:

1. Haz una breve pausa después de leer algunos párrafos, trata de recordar algunas de las palabras clave o las ideas principales, y ponlas en forma de mapa mental.

2. Vincula las ideas similares. A medida que avances, sigue añadiendo libremente burbujas y la creación de vínculos. El acto de escribir estas ideas y la creación de los vínculos refuerza aún más las relaciones de las ideas entre sí y al mismo tiempo, refuerza los puntos en tu mente.

3. A medida que avances a través de tu material de lectura, sigue añadiendo éste al mapa mental. Al final del artículo, habrás creado una visión más detallada de todos tus conceptos e ideas clave. Esto puede servir de referencia útil para la futura consulta del material de estudio, trabajo, presentaciones, etc.

Con este sencillo proceso de mapa mental, lograrás organizar rápidamente los conceptos clave de cualquier tipo de material, lo recordarás más fácil y mejor y obtendrás rápidamente un conocimiento más profundo de lo que lees.

Las mapas mentales son una buena herramienta y te ayudan a comprender y memorizar mejor la lectura. Recomendamos crear un mapa mental para cada libro que lees y así, poco a poco, vas creando un archivo de referencia rápida con todos los libros que has leído.

Vivimos en la era de la información y lo que hoy en día decide entre el éxito y el fracaso es tener o no tener la información relevante en cada situación. Tu archivo de mapas mentales de todos tus libros te dará una gran ventaja en este sentido.

Por otro lado, una de las claves para alcanzar el éxito hoy en día es leer y aprender más información en menos tiempo.