Redacción: construcción de párrafos

letras

Un párrafo es la mínima unidad de redacción que explica y desarrolla el significado de una idea. Un párrafo generalmente tiene tres partes: la oración principal, las oraciones argumentativas y la oración concluyente; todas ellas contienen la misma palabra clave o idea clave que controla la información en el resto del párrafo. Un párrafo es un conjunto de oraciones que desarrollan una idea y está separado por un punto y aparte. Puede contener varias oraciones señaladas por puntos o por puntos y comas y constituye la columna vertebral de un texto.

parrafo

Existen estrategias y técnicas básicas que se pueden usar para producir un escrito con efectividad. En general, en las tareas como estudiante o profesional se requiere escribir párrafos, ensayos, monografías y tesis de extensión y contenido variable y diferente. Los párrafos y los ensayos deben contener ideas principales y adicionalmente mayor explicación o desarrollo de las mismas.

Tipos de párrafos

Una primera división es la siguiente:

  • Párrafos descriptivos. Se usan para:
    • Describir
    • Establecer características de cosas, personas, situaciones
    • Abundar en aspectos que se quiere destacar
    • Explicar una idea o definir un personaje
  • Párrafos narrativos. Son los que:
    • Cuentan hechos o procesos a partir de un objeto o sujeto central
    • Permiten la lectura y desarrollo de las ideas
    • Se usan en textos científicos y literarios
    • Caracterizan a los periódicos o cuentos, llevan orden cronológico de afirmaciones e informaciones
    • No necesitan garantía
  • Párrafos Argumentativos: Son los que:
    • Definen ideas o conceptos
    • Tienen como objetivo persuadir al lector de la idea exacta
    • En los que el autor fundamenta su postura o afirmaciones con relación a una idea
    • Cuya estructura es compleja, se relacionan párrafos descriptivos o narrativos
    • Se establece una premisa, tesis, supuesto y se señalan razones. Se citan autores, cifras, hechos verídicos

Por otra parte, nos encontramos que existen otras clasificaciones, que abundan sobre el contenido de cada uno de los párrafos y la parte de la cual forman parte, ya sea la introducción, desarrollo o conclusión. Así tenemos los siguientes tipos:

Párrafos de Desarrollo

  • De enumeraciónLa información se presenta en forma de listado, relacionada entre sí. Este párrafo se compone de dos partes: la lista de propiedades y la idea principal como organizador. Ésta puede presentarse en forma de recuento, dice cuántos elementos anteceden o preceden a la lista; de síntesis, hace una anticipación presentando los contenidos brevemente.
  • De secuencia.Similar al de enumeración, los elementos se presentan de manera separada, ordenados siguiendo un criterio explícito; por ejemplo, espacial, cronológico, explicitado por medio de letras o números. Es común en los textos de tipo científico y típico en las instrucciones operativas para la resolución de un problema.
  • De Comparación/Contraste. Indica las semejanzas o diferencias entre dos o más objetos, situaciones, ideas o personas y establece una comparación de acuerdo con ciertos criterios seleccionados de antemano. Serafini propone dos tipos de esquema general: 1) Desarrollo por descripciones contrapuestas: cada una de las categorías se analiza por separado, comparando los dos o más objetos y mostrando sus diferencias. El párrafo finaliza cuando se han agotado los criterios de comparación. 2) Desarrollo por descripciones separadas: cada objeto es analizado por separado. Se construyen de esa forma dos párrafos con estructura idéntica, con los términos de la comparación presentados en paralelo.
  • De desarrollo de un concepto. La idea principal se enuncia de manera explícita, luego se reafirma con ejemplos o argumentos. Las ideas de apoyo explican, aclaran, dan detalles o ilustran la idea principal. Ésta puede aparecer al principio o al final.
  • De enunciado/ solución de un problema. En el desarrollo de este párrafo el problema se enuncia de manera retórica, así como también la solución. Su uso es común en textos de tipo descriptivo y científico. Consta de dos partes: a) presenta el problema, b) presenta la solución. Para este esquema existen variantes: a) forma completa, b) contraposición de soluciones, c) omisión de solución, d) omisión del problema.
  • De Causa/ Efecto. Es un párrafo que presenta un acontecimiento, hecho o situación, explicando a continuación las causas que lo provocaron. La descripción de la causa puede preceder o bien seguir a la del efecto 

Párrafos de introducción

Un párrafo de introducción es el primer contacto que el lector tendrá con nuestro escrito, de manera que debemos captar su atención e interés desde este momento para que siga leyendo hasta el final. Existen varias formas de estructurar una introducción. A continuación se presentan las más comunes:

  • De síntesis:Es la más frecuente en todo tipo de texto, en ella se resume el tema o la tesis del escrito. La ventaja de esta introducción es que presenta en forma rápida, información esencial sobre el contenido del texto, la desventaja es que hace la información previsible y reiterativa.
  • De anécdota. Las anécdotas, los hechos, las historias, atraen e involucran al lector.
  • De breves afirmaciones. Es típica del estilo periodístico; son frases breves, sintéticas y efectivas.
  • De cita.Es una de las formas más utilizadas y eficaces para atraer la atención del lector, pueden ser proverbios, versos de poetas o frases pronunciados o escritas por una persona famosa.
  • De interrogante. Plantea un problema; el texto posterior describe su desarrollo y en ocasiones añade otras interrogantes que ilustran los diferentes aspectos de la cuestión inicial.
  • De analogía. Establece una comparación entre el tema escrito y otra situación; explica el problema aprovechando un contexto similar que sea capaz de atraer la atención inicial del lector. Los párrafos de introducción también pueden ser las llamadas «entradas novedosas» utilizadas por los periodistas para atraer el interés de los lectores.

Párrafo de conclusión

Un párrafo de conclusión es el cierre de nuestro escrito, se requiere un desenlace en el que estén presentes los puntos más importantes Existen varias formas de estructurar una conclusión. A continuación se presentan las más comunes:

  • De síntesis. Breve resumen de las principales ideas del escrito
  • De anécdota. Recupera el hilo de todo el texto a través de elementos narrativos o visuales que atraen la atención del lector dejándose un buen recuerdo del escrito.
  • De breves afirmaciones. Sigue a un período que representa el verdadero final del texto y se plantea como un eco, una resonancia que profundiza en él.
  • De cita. Se pueden usar cualquier tipo de citas siempre que se adapten al tema tratado.
  • De interrogante. Plantea al final del escrito las cuestiones no resueltas, los problemas abiertos a las hipótesis del futuro.
  • De analogía. Establece una comparación entre el tema escrito y otra situación, explica el problema aprovechando un contexto similar que sea capaz de atraer la atención inicial del lector.

Aunque estas composiciones pueden diferir en su longitud y contenido, un párrafo y un ensayo son similares en dos formas importantes. Primero, cada uno tiene una idea central en una oración principal (en el caso del párrafo) o en un párrafo principal (en el caso del ensayo). Segundo, la idea central en la oración principal o párrafo principal debe estar completamente explicada o desarrollada en oraciones o párrafos argumentativos.

Estructuras de un párrafo

Estructura que confronta dos términos, ideas u objetos, para señalar similitudes o diferencias. Por ejemplo: “Un libro y un folleto son publicaciones diferentes. El libro tiene una extensión superior a 40 páginas, está encuadernado y consta de un índice de temas diversos, mientras que el folleto se conforma por unas cuantas hojas engrapadas que desarrollan un tema específico”.

Relaciona una idea central que se puede ejemplificar. Un ejemplo de ello: “La Navidad es una época de celebración: se organizan reuniones familiares, abundantes comidas y cenas, se hacen regalos en buen espíritu de concordia y amor”.

Establece el asunto desde la primera oración y determina el desarrollo de las ideas: “Se puede abordar el problema del medio ambiente desde tres perspectivas básicas: los recursos naturales, que constituyen la materia prima de todo proceso productivo; el hombre, sujeto que actúa y vive el mundo, y por último la necesidad de un desarrollo sustentable”.

Idea Principal

La idea principal de un párrafo está contenida en una oración principal, la cual debe ser lo suficientemente clara en su requerimiento de mayor explicación o desarrollo en otras oraciones argumentativas relacionadas, las cuales, a la vez, tienen como referencia el sujeto de la oración principal. Una buena oración principal no es demasiado general o demasiada estricta en su sentido. Es recomendable establecer la idea central al principio del párrafo, en la primera oración.

Existen distintas maneras de tipificar los párrafos; lo más importante es que se debe incluir en ellos la información que responda a las preguntas: ¿qué?, ¿quién?, ¿cuándo?, ¿dónde?, ¿por qué? y ¿cómo? Dependerá del tipo de escrito y del estilo del escrito, si se contesta a las preguntas: una por párrafo o dos en un mismo párrafo.

Géneros textuales: informe

informe

El informe es un documento escrito en prosa discursiva (científica, técnica, administrativa o comercial), con el objeto de comunicar la información. Aprende con este curso a hacer un buen informe orientado al tema que quieras tratar.

Características

Tiene características propias que la diferencian netamente de los escritos literarios, como el cuento, la novela, el ensayo, la poesía o el drama, y aun el periodismo.

  • El informe es generalmente redactado para un superior, como una obligación profesional del autor, y muy rara vez para otra persona; en muy pocos casos se redacta un informe para un público amplio.
  • El contenido del informe no depende de la elección del autor, sino de las exigencias de una tarea o empleo, y versa por lo general sobre un asunto técnico, sobre hechos, reconocimientos, investigaciones, estudios o labores realizadas por el informante.
  • Admite libremente toda clase de medios que contribuyen a trasmitir claramente el pensamiento: fotografías, diagramas, gráficos, estadísticas, cuadros numéricos, documentos originales, anexos ilustrativos o demostrativos.
  • El estilo se ajusta a las conveniencias o costumbres establecidas por la práctica de cada caso (fórmula, frases, vocabulario), y en tal sentido, debe ser preciso, claro correcto y completo.
  • Los párrafos son característicamente cortos y concisos, sin intención artística. Muchas veces se adaptan fórmulas expresivas ya elaboradas por la tradición, que deben respetarse.
  • El vocabulario es usual en la materia que se trata, y por ello resulta generalmente especializado, con neologismos, tecnicismos y aun barbarismos.
  • Los modos básicos de un informe: La narración, la descripción, la exposición y la argumentación.

Contenido

Los informes varían mucho en cuanto a su extensión y estructura, de acuerdo con la práctica de la organización para lo cuál se elaboran. Pero, básicamente, todos se ajustan a un contenido común que comprende:

  • Propósito: todo informe contiene una exposición declarada del propósito o finalidad con que se expresa (¿Para qué?).
  • Método o procedimiento: Explica la forma, procedimiento, técnica o método empleado en la recolección de datos o en la investigación, para que el lector juzgue la exactitud veracidad o grado de confiabilidad en la información que se le proporciona (¿Cómo?).
  • Hechos: Incluye también una descripción o narración de los hechos encontrados, en forma objetiva, lógica, clara y analítica (¿Qué?).
  • Análisis y discusión: La información que se proporciona debe ser analizada y evaluada con el criterio del informante, para que su destinatario decida sobre su valor.
  • Conducciones, recomendaciones o solicitaciones: El informe concluye con la opinión o el punto de vista del autor; o con una recomendación al lector para asociarlo en la decisión; o a veces concluye con una solicitud o pedido de normas para actuar (¿Qué debe hacerse?). 

Tipos de Informes

Existen muchos tipos de informes según la función que se les da. Los principales son:

  • Informe expositivo:
    • Se exponen situaciones en forma ordenada (de mayor a menor o inversa)
    • No hay interpretaciones(yo creo, yo pienso, sugiero, etc.)
    • Estilo formal y objetivo y más descriptivo
    • No hay conclusiones, sólo datos e información relevante.
    • Informes sobre el proceso de manufactura.
  • Informe interpretativo:
    • Se interpreta y analiza (valoran o miden) hechos y situaciones de la empresa o institución.
    • Se incluyen datos recomendaciones y conclusiones que sirven para tomar decisiones.
    • Estilo es analítico, documentado y formal
    • Informes sobre expansión, reducción o cambio de una empresa.
  • Informe formal:
    • Tiene un contenido amplio y detallado.
    • Se usa en casos y plazos ya establecidos por la empresa o institución (Preliminar, en marcha, final, diario, semanal, mensual, trimestral, semestral, anual)
  • Monografía:
    • Es un informe sobre un asunto limitado que se ha investigado académicamente según un método científico o técnico, es la expresión del resultado de esa investigación.
    • Se usa en las escuelas y especialmente en las Universidades. (Al ser un informe complejo, la monografía tiene sus propias reglas y estructura que lo diferencia de los demás ejemplos. Posee sus propios pasos, presentación, tipo de letras y márgenes, etc.)
  • Tesis:
    • Designa la proposición que se mantiene con razonamiento para llegar a una conclusión válida, fundada.
  • Orales:
    • Finalmente cabe decir que los informes de todo tipo pueden ser escritos, pero también pueden ser orales.

 

Géneros textuales: carta

carta

Se clasifican por su contenido en:

  • Personales: son de carácter privado o familiar, se dirigen a personas con quienes tenemos un trato más cercano, como los amigos o parientes. Se escriben con fines diferentes: saludar, felicitar, comentar algún problema, dar un pésame y otros. Emplean un lenguaje sencillo, cotidiano.
  • Comerciales: están relacionadas con los trámites de compra – venta de objetos, bienes y alimentos. Sirven para solicitar un envío, una compra, una cotización, un pago, un crédito, etc. En ellas el tratamiento hacia los destinatarios es más formal aunque no rebuscado.
  • Oficiales: forman parte de la correspondencia de instituciones oficiales como: oficinas de gobierno, escuelas públicas y privadas. Se envían para solicitar algún servicio como emisión de constancias, validación de estudios y otros.

La carta tiene una estructura propia:

  • Membrete. En las cartas personales se omite el membrete, ya que el destinatario obviamente ya conoce el nombre y la dirección del remitente, de manera que la carta debe comenzar con el lugar y la fecha.
  • Lugar y fecha
  • Destinatario
  • Saludo. Éste suele consistir en palabras como: “Estimado”, “Mi muy querido”, “Inolvidable”, a esta expresión se le denomina vocativo, sirve para llamar a la persona a quien se dirige el que escribe y así llamar la atención del receptor.
  • Cuerpo de la carta. Ésta debe escribirse después del lugar y la fecha, dejando un margen en la orilla izquierda del papel. Los renglones deben estar derechos y el papel limpio y liso. Los párrafos no deben rebasar de seis o siete renglones a fin de dar una mejor presentación a la carta. Al desarrollarse la idea han de tenerse muy en cuenta los siguientes factores: lo que se va a decir; se cuidará que la redacción sea clara y precisa; se corregirán los errores gramaticales, pues de lo contrario darían una muy mala impresión al destinatario; se procurará cuidar la imagen del enunciador, ya que ésta se refleja en el contenido de la carta, por ello se suprimirán las palabras prosaicas y vulgares.
  • Despedida. Las frases de despedida forman parte del último párrafo y pueden variar, según el carácter de la carta. “Tu amigo que te aprecia y siempre te recuerda”, “Abrazos y besos de tu mamá”, “Con el cariño de siempre, me despido”
  • Firma (lleva el nombre completo y el cargo).
  • Posdatas. Se escriben debajo de la firma o en el caso de haber olvidado algo vinculado con el mismo texto, y también para agregar una idea diferente de la expuesta en el contenido de la carta. Las posdatas deben ser únicas, breves y claras.
  • Referencias finales.

El sobre debe ser escrito preferentemente a máquina, pero cuando esto no sea posible, se procurará escribir con la letra más clara posible:

  • En el centro del sobre se escribirá el nombre completo del destinatario, su dirección, código postal, ciudad y estado y país.
  • En el extremo superior derecho se pegarán los timbres necesarios para cerciorarse de que la carta llegue a su destino.
  • En el extremo superior izquierdo o en el dorso del sobre, sobre la solapa, se escribirán los datos del remitente: nombre, dirección y código postal, ciudad y estado y país.

 

Redacción: puntuación

puntuacion

Es más difícil puntuar correctamente que colocar correctamente los ace­ntos, porque si bien las reglas de los primeros son claras y obligato­rias, las de los signos de puntuación son muchas veces optativas: una per­sona colocará una coma donde otro pondría un punto, un punto y coma, o qui­zá nada. Por ello, más que reglas, se debe hablar de recomendaciones en el uso de los signos de puntuación.

Los signos de puntuación intentan suplir en la escritura a la entona­ción y las pausas. Me explico: la misma oración estás acostado puede signi­ficar cosas distintas dependiendo de que tenga la entonación de una pregun­ta, de una afirmación o de una exclamación de sorpresa. Necesitamos dife­ren­ciar estas entonaciones por medio de algún tipo de signo. Lo mismo suce­de con las pausas: una coma puede hacer variar dramáticamente el significa­do de una oración. Se dice que el zar Pedro el Grande tenía unos impresos preparados en los que ponía matar no tener piedad con los que firmaba las penas de muerte o sus conmutaciones. Si quería ejecutar al reo, ponía la coma tras matar: matar, no tener piedad; si por el contrario quería que la pena no fuera llevada a cabo, ponía la coma tras no: matar no, tener pie­dad. Sin llegar a estos extremos de truculencia, pensemos que no es lo mis­mo decir Elena, te llama Juan, que Elena te llama, Juan. La colocación de estos signos es, pues, portadora de un significado, por lo que hay que pen­sar muy seriamente si hay que colocar un signo o no y dónde.

Algo que hay que tener muy en cuenta es que, si bien todo signo de puntua­ción distinto de las comillas implica una pausa en la entonación, no toda pausa debe ser señalada por medio de una coma u otro signo, ya que hay pau­sas en el discurso que son puramente respiratorias, que se hacen inde­pen­dientemente de la puntuación para poder aspirar aire. No se deben esca­timar las comas, pero un uso excesivo de ellas suele resultar agobiante por lo entrecortada que deja la lectura.

Los signos de puntuación son:

  • Coma
  • Punto y coma
  • Dos puntos
  • Punto (punto y seguido, punto y aparte, punto final, punto de abreviatura
  • Puntos suspensivos
  • Paréntesis
  • Corchetes
  • Raya (guión largo)
  • Guión
  • Comillas
  • Signos de admiración
  • Signos de interrogación

Redacción: conectores

conectados

Los conectores son palabras que marcan una relación lógica de significado entre las ideas o entre oraciones de un texto, ocupando un papel clave en la organización y coherencia del texto. Ayudan a construir la argumentación textual o el discurso, y se utilizan más en el lenguaje escrito que en el oral.  Sirven para explicar, ejemplificar, justificar, contrastar, modificar, distribuir o resumir la oración anterior. Los conectores pueden ser adverbios, locuciones adverbiales, preposiciones, conjunciones…

Los tipos de conectores son los siguientes, de acuerdo a su utilización:

  • Para agregar ideas: además, asimismo, también, al mismo tiempo, en igual forma, con base en, luego, por una parte, es conveniente, (preciso, necesario, oportuno) etc.
  • Para introducir ideas opuestas: sin embargo, no obstante, de otro modo, en otro orden de ideas, en oposición, por lo contrario.
  • Para introducir otro tema: concerniente a, con referencia a, en cuanto a, en lo tocante, respecto a, acerca de, sobre, referente a.
  • Para indicar relaciones de tiempo: actualmente, posteriormente, en primer lugar, en la actualidad, en otra época, en este momento, por ahora, en tiempos pasados, en nuestros días, en esta época, en esta década, en los últimos decenios, a principios de milenio.
  • Para explicar causas: por esta razón, a fin de que, puesto que, ya que, por ello, por aquello, por esta situación, por este motivo, por este pretexto.
  • Para advertir consecuencias: por tanto, en consecuencia, en una y otra parte, en correspondencia, seguidamente, consecutivamente, por consiguiente, en tal sentido, como resultado, en efecto, en conclusión.
  • Para establecer comparaciones: de igual manera, igualmente, de otra manera, equiparable a, de la misma forma, en las mismas circunstancias, en primer momento.
  • Para expresar opiniones: en mi opinión, a mi manera de ver, considero, al respecto opino, declaro, afirmo asevero.
  • Para indicar cierre: en conclusión, en síntesis, en último lugar, por último, finalmente, en fin, para concluir.

Por escrito gallina una

gallina

De la pluma de Julio Cortazar, el texto «Por escrito gallina uno»:

Con lo que pasa es nosotras exaltante. Rápidamente del posesionadas mundo estamos hurra. Era un inofensivo aparentemente cohete lanzado Cañaveral americanos Cabo por los desde. Razones se desconocidas por órbita de la desvió, y probablemente algo al rozar invisible la tierra devolvió a. Cresta nos cayo en la par, y mutación golpe entramos de. Rápidamente la multiplicar aprendiendo de tabla estamos, dotadas muy literatura para la somos de historia, química menos un poco, desastre ahora hasta deportes, no importa pero: de será gallinas cosmos el, carajo qué.

Julio Cortazar, La vuelta al día en ochenta mundos

Revisemos la redacción de Cortazar:

1. ¿Qué dificultades presenta este texto?
2. ¿De qué se trata?
3. Caracteriza al emisor y al (los) receptor(es) del texto.
4. Reordena las palabras del texto escrito «Por escrito gallina una».

La dificultad que presenta el texto de Cortázar está dada porque se ha alterado su cohesión. Es decir, hay una desestructuración del mensaje que -en este caso- está en directa relación con la situación desde la cual se emite. Las gallinas han sufrido una extraña mutación que les ha otorgado la posibilidad de hablar; aunque no óptimamente. Por ello, es coherente el desorden de las palabras.

Cortázar, Julio (1968) La vuelta al día en ochenta mundos. Buenos Aires: Editorial Sudamericana

Normas generales de redacción

lapiz

Toda redacción, no importa el tema o extensión, debe ser un todo armónico; con una lógica comprensible; con un orden, pulcritud y sentido, para ello es necesario tener en cuenta las pautas siguientes:

  • Pensar bien el tema propuesto. Si ni se maneja o no se conoce a fondo la temática que desea tratar, es importante referirse a ella cabalmente. Se aconseja documentarse sobre el tema propuesto, para de ese modo adueñarse de su contenido.
  • Trazar un plan o guión. Un plan bien organizado es la base de una buena ejecución. Nos evita contrasentidos, repetición de ideas, falta de lógica, incoherencias, etc. Un plan previo nos permite tratar cada cosa a su debido momento; ayuda a situar los hechos, trabar la acción y llegar al desenlace de un modo natural y armónico. Este esquema de trabajo evita tener que retocar, añadir, acortar o trasladar frases o conceptos, que no estarían en su lugar si antes no lo hubiéramos ordenado.
  • Escriba con sencillez y naturalidad. Evite ampulosidad o grandilocuencia; generalmente son impropias en una redacción simple y sencilla. Valery daba este consejo: “Entre dos palabras debe escogerse la menor”. O sea, la menos ambiciosa, la menos estridente, la más modesta. Aunque escriba sobre un tema complejo, refiérase a él de un modo sencillo; tenga en cuenta que su finalidad es comunicar su pensamiento y no hacer gala de erudición.
  • Escriba con claridad. La claridad es fundamental en un texto escrito. Toda frase mal construida es, inevitablemente, oscura e incomprensible. La claridad de ésta reside fundamentalmente en la gramática. Por eso, tenga en cuenta las concordancias, la correlación de tiempo, el empelo adecuado de las proposiciones, etc. No escriba párrafos muy largos; éstos, si no están bien escritos, dan la impresión de pesadez y de escasa agilidad. Su construcción requiere cierta destreza. Emplee párrafos cortos, puntos y aparta, frases breves.
  • Utilice las palabras con precisión. Debe evitar el uso de barbarismos o vulgarismos de mal gusto, que son sinónimos de pobreza de vocabulario. No utilice voces o palabras de significación muy amplia y ambigua (como la palabra “cosa”), que por su misma amplitud no apunta a nada específico. Prefiera siempre la palabra concreta, que designe objetos y seres, a la palabra abstracta. Si, para los efectos de redacción, se ve en la necesidad de recurrir al uso de sinónimos, procure escoger el más adecuado.
  • Use correctamente los signos de puntuación. Los puntos, las comas, los signos de interrogación o de admiración, deben estar bien colocados; caso contrario, modifican radicalmente el sentido de la frase, y dificultan la comprensión de la misma.
  • Realice primero un borrador. Nadie, excepto una persona con mucho oficio, es capaz de hacer un escrito perfecto en el primer intento. Siempre existe alguna dificultad: puede que un giro quede mal construido, o que el adjetivo usado no sea el más adecuado, o que una idea secundaria haya quedado inconclusa, etc. Haga siempre un borrador y sométalo a un exhaustivo trabajo de pulimento. Revise cuidadosamente la forma y el contenido.
  • Profundice su lectura y conocimiento del idioma. Lea mucho, sobre todo a grandes escritores; fíjese en su prosa, analice su modo de expresarse, su arte de componer la narración, una escena o un retrato, la construcción del diálogo; ellos son y serán siempre el mejor procedimiento para aprender a redactar. También debe existir un progresivo conocimiento del idioma y un mayor dominio del vocabulario.

Redacción

redaccion

Toda expresión que se valga de la palabra escrita, logra su propósito de comunicación mediante el arte de redactar. Redactar, que etimológicamente quiere decir “poner en orden”, consiste en expresar por escrito los pensamientos e ideas previamente ordenadas. El propósito de la redacción es combinar palabras, frases, períodos, párrafos y textos, para, a través de ellos, verter ideas ya elaboradas, de manera que se produzcan en un todo armonioso, capaz de ser debidamente comprendido. En otras palabras, la redacción podría definirse como una composición literaria en la que se desarrolla, de una manera completa, correcta y elegante, un tema determinado, dentro de ciertos límites de amplitud.

La redacción es fundamental si deseamos consignar algo por escrito. Cualquier texto que queramos suministrar, cualquier impresión que deseemos transmitir a través de la palabra escrita, no son ni más ni menos que una redacción. Su trascendencia es enorme, pues, si bien la palabra transmitida en forma oral, vuela y se desvanece, lo escrito, por el contrario, se perpetúa: puede leerse, releerse, meditarse, y, a través de ello, el lector puede formarse una idea completa de lo que piensa y quiere decir el escritor. Debido a ello, es muy importante que se tome en cuenta lo siguiente:

  • Al inicio, antes de escribir, se debe pensar qué se va a escribir.
  • Es necesario saber qué mensaje se desea comunicar.
  • Debe preguntarse sobre a quién va destinado lo escrito.
  • Utilizar el tono y el lenguaje apropiados en la escritura.

La forma y el fondo.

Todo tipo de redacción, como cualquier manifestación literaria o artística, debe poseer dos elementos básicos, que son la forma y el fondo, ya que de nada sirve tener ideas originales y acertadas, si no se pueden expresar con la debida corrección. Tampoco reporta utilidad tener un amplio dominio del idioma si no se tiene nada que decir.

La forma, el cómo decirlo, es el modo particular que se posee de expresar una idea, lo que llamamos técnicamente redactar. Resulta un poco difícil instituir normas rígidas y concretas sobre la manera de redactar, ya que la expresión de nuestros pensamientos, sentimientos, emociones, vivencias y conceptos está sujeta a fenómenos tanto artísticos como científicos. En el primer caso, la expresión de nuestros pensamientos está atada al entorno y variaciones del momento, del lugar, la moda, etc. En el segundo, está cambiando a cada instante por los procesos de la fonética, la lingüística y la gramática, debido a que el idioma evoluciona día a día.

Por otra parte, la forma o el modo de expresarse es algo personal que está íntimamente ligado a factores tan distintos, como son la educación, el temperamento, el medio ambiente, etc., que no se puede hablar en un estilo único y perfecto. Cada persona tiene su manera, y crea su propio estilo de redacción; así puede deducirse que hay tantos estilos como personas.

Establecer una forma de redactar equivale a formarse un estilo. Para ello es necesaria además de una cierta predisposición natural, una labor asidua y un gran sentido de superación; y por eso comporta, a un tiempo, estudiar actitudes, pulir la sensibilidad, perfeccionar los gustos, desarrollar las dotes de observación, orientar los sentimientos, elevar el espíritu hacia nobles ideales; en pocas palabras, definir una forma de redactar es equivalente a definir la personalidad.

El fondo. Toda redacción debe versar, claramente, sobre algún tema propuesto de antemano. Entonces, las ideas sugieren dicho asunto y que han de servir para su desarrollo, constituyen el fondo de la redacción. En otros términos, el fondo equivale a qué decir.

Algunas causas que colaboran a una mala redacción, y que deben evitarse, son las siguientes:

  • Comprender mal el tema.
  • Enfocarlo desde un ángulo indebido.
  • Tratarlo en forma parcial.
  • Dar mayor importancia a los aspectos secundarios que a lo principal.
  • Desarrollar un tema de manera muy superficial.
  • Decir banalidades.

 

La escritura y los géneros textuales

escribir

Escribir, y escribir bien es una condición básica para una buena comunicación. La claridad y precisión en lo que se desea transmitir redunda en el éxito o fracaso del entendimiento entre individuos y organizaciones. En plena era de la información, todo profesionista debe ser experto en comunicación.Sea médico, agrónomo o enfermera, si no sabe comunicar lo que sabe, es como si no lo supiera. Debe ser elocuente para informar a los niveles superiores sus proyectos e ideales.

La calidad de la comunicación está directamente relacionada con la calidad de lo que escribimos e impacta el desarrollo de nuestras acciones, sobre todo hoy, donde las fronteras entre países comienzan a desaparecer y el privilegio de la palabra aflora como elemento negociador, de persuasión y de información de particulares y corporaciones.

Escribir implica poder expresar de manera adecuada aquellas ideas que deseamos transmitir, considerando contenido y forma. Escribir es la capacidad de expresar información de forma coherente y correcta para que la entiendan otras personas. Esto implica claridad y precisión de ideas, estructura, congruencia, estilo y tono, por mencionar algunos. Un buen escritor requiere saber escribir, y esto significa contar con ciertas habilidades y competencias que puede adquirir a través del manejo de los procesos que permiten desarrollar una buena calidad de escritura. Los propósitos para escribir pueden ser múltiples y variados, desde vender hasta narrar; los objetivos pueden diversos, pero todos finalmente requerimos desarrollar esta habilidad, que va más allá de lo aprendido en la escuela.

Narrativas digitales

Somos fabricantes de historias. Narramos para darle sentido a nuestras vidas, para comprender lo extraño de nuestra condición humana. Los relatos nos ayudan a dominar los errores y las sorpresas. Vuelven menos extraordinarios los sucesos imprevistos al derivarlos del mundo habitual. La narrativa es una dialéctica entre lo que se esperaba y lo que sucedió, entre lo previsible y lo excitante, entre lo canónico y lo posible, entre la memoria y la imaginación”

Jerome Bruner

Narrar es relatar -de manera oral o escrita- qué y cómo ha ocurrido un suceso. Es decir, que es una forma de dotar de significado a la experiencia del mundo. En el sentido tradicional que nos enseñó Aristóteles, contar una historia supone una trama con planteamiento, nudo y desenlace en la que un grupo de personajes lleva a cabo acciones cuyas consecuencias últimas acabamos conociendo al final de la obra. Sin embargo, esta linealidad y cohesión de la narrativa tradicional resultan insuficientes a la hora de entender el mundo actual que exige el desarrollo de nuevas competencias.

Construir  historias digitales organiza la presentación  y comunicación de ideas y así entonces facilita la transmisión de conocimientos.  Para Jason Ohler, “mediante la creación de narrativas digitales, los estudiantes se convierten en creadores activos, en lugar de consumidores pasivos de contenidos multimedia”. Por eso, las narrativas digitales tienen tanto que aportar al campo de la educación y la comunicación.

Las TIC nos ayudan a contar una historia en unos pocos minutos, usando recursos tecnológicos y generando algún tipo de emoción en un otro que observa y escucha pero de modo activo cuando interactúa y comparte.

El interés educativo y comunicacional de los relatos digitales se deriva de varios aspectos que coinciden de forma simultánea. Por un lado, son un formidable medio de expresión que vehiculiza la construcción de la identidad individual y colectiva cuando apela a la emoción. Por el otro, hay en esta técnica otras ventajas relacionadas con la capacidad de desarrollar competencias:

  • Su relación con las prácticas digitales como formas de alfabetización digital avanzada.
  • El uso crítico en la toma de decisiones sobre las formas de representación y expresión más adecuadas para transmitir mejor lo que se desea.
  • Motivar el abordaje de contenidos en clase.
  • Anclar y situar el aprendizaje mediante actividades interactivas haciéndolo significativo.

Entonces, aunque no es común contar una historia en una clase de matemática, las posibilidades didácticas de estos relatos digitales nos abren la puerta a la creatividad y se vuelven significativos en cualquier ámbito.

Así podemos contar historias para aprender, convencer o reflexionar sobre un teorema matemático, sobre el funcionamiento de un órgano del cuerpo humano o compartir un hecho histórico cuando se la usa en el ámbito educativo.

Del mismo modo, podemos aprender a tomar decisiones, captar la atención de clientes y usuarios, así como facilitar el encuadre de conflictos y la solución de problemas dentro de las organizaciones.

Construir historias y encontrar la mejor manera de contarlas permite además del desarrollo de competencias, el diseño de narrativas digitales para mostrar algo diferente y que  se recuerde nuestro “Había una vez…” .

¿Compartimos historias…para aprender, motivar y comunicar?

Olga García Araya y Marcela González Rosada

Tutora y Coordinadora en Net-Learning