Gestos y expresión de la cara

“No ‘conocemos’ a nuestros presidentes. Nos los imaginamos. Los vemos de vez en cuando y desde lejos y solamente con base en unos pocos gestos y reacciones juzgamos qué tipo de personas son, y si deberían o no ocupar el puesto. Mucho depende de nuestra intuición y de su capacidad en determinados momentos para proyectar cualidades que admiramos y respetamos”

Meg Greenfield

Objetivo de comportamiento

…para aprender a estar relajado y a actuar con naturalidad cuando habla.

 

Para tener éxito en la comunicación interpersonal, usted debe tener las manos y los brazos a sus costados de una manera natural y relajada cuando está descansando. Sus gestos deben ser naturales cuando está animado y entusiasmado. Usted debe aprender a sonreír bajo presión, de la misma manera natural que cuando está contento.

 

 

 

Lo que algunas personas hacen
El expresidente de los Estados Unidos, Jimmy Carter, se caracterizó por ser muy poco enérgico. El asesor de medios de información de Carter le sugirió equivocadamente que gesticulara para mostrarse más enérgico durante un mensaje televisivo. Irónicamente, el tema del mensaje era la “Crisis de energéticos”. El discurso del presidente Carter estaba marcado en ciertas palabras clave en las que él tenía que hacer énfasis con gestos. Todo se vio tan raro e incómodo que al día siguiente los reporteros comentaron el asunto. Las notas decían que Carter parecía un “títere de madera”. La moraleja es que todos (incluso los presidentes) deben trabajar dentro de su propio marco de energía.

 

Teodoro participó en un seminario sobre videograbaciones en el que dio una introducción de dos minutos de duración. Comenzó con un ademán nervioso llamado “hoja de parra”, pero después continuó con algo peor. Comenzó a levantar su mano, palma hacia arriba, cada dos segundos. Cuando se vio después en la grabación de video, se autonombró “el exhibicionista de la hoja de parra”. Le impresionó tanto su distracción que trabajó para cambiar su hábito y nunca más volvió a ser “exhibicionista”.

 

Carlos luchó constantemente hasta convertirse en vicepresidente de una importante compañía de publicidad. Sus empleados pensaban que siempre estaba de mal humor porque su rostro era seco y serio. También se le hacía raro que sus hijos le preguntaran de repente, “¿qué tienes papá?”. Hasta que experimentó frente a una cámara de video se dio cuenta de lo que los otros veían. Aun cuando estuviera contento por dentro, nada se notaba por fuera. Sorpresivamente, cuando intentó sonreír exageradamente, no parecía exagerado. Al contrario, mostraba emoción y entusiasmo.

Cómo mejorar sus gestos y la expresión de su cara

Lo que funciona

La comunicación refleja energía. Aquellos que nacen con mucha energía tienen una ventaja. Sin embargo, todos podemos estar conscientes de nuestros niveles de energía (y aumentarlos). Éstos se muestran más a través de nuestros gestos y la expresión de la cara.

Para comunicarse con efectividad, usted debe relajarse lo más que pueda en su cara y gestos (como lo hace naturalmente). Puede trabajar para asegurar una mejor expresión de la cara y mejores gestos de la siguiente manera:

Conozca sus hábitos

Averigüe cómo lo ven los demás cuando está bajo presión. Sea consciente de esto. Usted puede descubrirlo con la ayuda de otras personas, pero lo mejor es verse a través de una grabación de video. Primero tiene que saber lo que no es natural antes de poder ser natural. Usted debe ser capaz de reconocer sus hábitos con un nivel de “conciencia de incompetencia”.

Conozca sus ademanes nerviosos

Todos tenemos “ademanes nerviosos”, un lugar donde acostumbramos colocar nuestras manos cuando estamos hablando y no tenemos nada que sujetar. Averigüe cuál es su principal ademán y después haga cualquier cosa que no sea ese ademán. No trate de usar ademanes con ciertas palabras o frases, no funciona muy bien. Sólo concéntrese en no usar ademanes nerviosos. Finalmente, sus manos deben estar sueltas en sus costados cuando no está haciendo énfasis en alguna idea o punto. Cuando sí quiere el énfasis que proviene del entusiasmo sincero, esto ocurrirá en forma natural. Pero algo así no va a ocurrir si sus manos están constantemente entrelazadas en un ademán nervioso de hoja de parra o con los brazos cruzados. 

No puede exagerar demasiado

Curiosamente, muy pocas personas exageran sus ademanes o las expresiones de la cara. Este es un descubrimiento tan impresionante que casi podemos afirmar que uno no puede exagerar demasiado. Haga un esfuerzo. Trate de exagerar sus ademanes positivos. Se sorprendería de lo normales que parecerían. No se preocupe por exagerar.

Sonría: A qué tercio pertenece

Todos pensamos que sonreímos la mayor parte del tiempo. En realidad, otras personas observan que tenemos una fuerte disposición para sonreír o para estar serios. Los estudios demuestran que aproximadamente un tercio de las personas en los negocios tiene una sonrisa natural. El segundo tercio tiene una cara neutral que puede cambiar fácilmente de una sonrisa a una mirada seria e intensa. El “último tercio” tiene una cara seria e intensa, aun cuando piensen que están sonriendo.

Conozca a qué tercio pertenece. Pida a otras personas que lo ayuden. Si usted pertenece al tercio que sonríe con facilidad, tiene una clara ventaja en sus comunicaciones con los demás. Las personas lo percibirán como alguien abierto y amigable, y aceptarán más fácilmente sus ideas. Otra ventaja es que usted puede comunicar malas noticias sin tanta dificultad como los demás. Si usted pertenece al tercio neutral, cambiando fácilmente de una cara sonriente a una seria, tiene la ventaja de parecer flexible. Pero si usted pertenece al último tercio, tiene que trabajar en esta área de sus comunicaciones. Puede ser que esté sonriendo por dentro, pero su cara puede reflejar pesadumbre y melancolía por fuera. Eso es exactamente lo que usted comunica. La percepción es la realidad en los ojos del que mira.

Recuerde el “factor personalidad”

Sus ademanes, y en especial las expresiones de su cara, tienden a hacerlo parecer abierto y cercano, o cerrado y distante frente a las personas con las que se está comunicando. “Aquél que quiera tener amigos, que se muestre amigable.” (Proverbios 18:24.) Recuerde que las personas comprarán sus ideas y se dejarán persuadir con más facilidad si usted les agrada. A las personas les gusta la gente abierta. Es gratificante cultivar el “factor personalidad”.

Las personas serias, tales como los tecnócratas, analistas, programadores, ingenieros, académicos, etc., pueden ser efectivos en persona. Pero por lo general son más efectivos por escrito. La comunicación interpersonal significa conectarse con otra persona en un nivel emocional, no sólo en un nivel intelectual.

Las sonrisas tienen músculos

No existe nada misterioso en una sonrisa, excepto el efecto que produce. Una sonrisa la producen los músculos y éstos se pueden ejercitar. La mejor manera de practicar la sonrisa no es tanto formar una sonrisa con los labios sino alzar los pómulos. Considere la parte superior de sus mejillas como manzanas y simplemente alce las manzanas para formar una sonrisa. Póngale músculos a su sonrisa.

sonrisaFalsaCuidado: Las sonrisas falsas no funcionan

Resaltamos la importancia de la sonrisa en sus esfuerzos interpersonales, porque inmediatamente le comunica a las personas su estado de ánimo. Ellos ven su cara y la sonrisa domina. Así que es importante estar consciente de cómo sonreír, y practicar y ejercitar los “músculos de la cara”. Pero recuerde que la falsa sonrisa no funciona. No sólo no dura mucho tiempo, se nota que es falsa. Usted necesita ejercitar esta habilidad practicando con sus músculos faciales; recuerde que la verdadera sonrisa viene de dentro. Es como un atleta que practica y entrena sus músculos para que estén listos para usarse en el momento oportuno, motivados por la adrenalina de la situación real.

Ejercicios para la conciencia y el desarrollo de las habilidades

  1. Practique con un compañero.

Colóquese a 2 o 2.5 metros de otra persona que lo esté observando. Hable acerca de cómo siente sus brazos y sus manos cuando están sueltas en sus costados. Luego siga hablando acerca de los ademanes en general y de cómo se siente cuando son naturales, haciendo ademanes al estar diciendo esto. Luego exagere sus gestos, incluso moviéndose un poco si lo desea, y describa a su compañero cualquier sensación que pueda tener de estar actuando raro o tonto. Asegúrese de que sus gestos sean exagerados, con movimientos en que definitivamente levante los brazos sobre la cintura y hacia los lados. Luego pregunte la opinión de su compañero. Tal vez se sorprenda al saber que a su compañero no le pareció tan exagerado como a usted. Invierta el proceso y deje que su compañero haga los gestos y déle usted su opinión. Practique este ejercicio varias veces hasta que se dé cuenta de lo “enérgico” que realmente puede ser sin parecer exagerado.

  1. Cuente sus ademanes nerviosos.

La próxima vez que hable frente a un grupo, haga que alguien cuente el número de veces que usted muestra ademanes nerviosos. Esto puede ser en una junta o en cualquier situación formal o informal. Por ejemplo, si usted tiene el ademán de la hoja de parra, dígale a su observador que se fije en eso y así él podrá contar el número de veces que usted lo hace durante su presentación. Esto le dará una idea de qué tan serio es su problema y así podrá usted comenzar a modificar su comportamiento para evitar ese ademán.

  1. Interpretar un papel.

Observe una grabación de video o la presentación por televisión de un comentarista seguro, vigoroso y enérgico, e intente imitarlo. Escoja un líder natural en política. Los negocios o los deportes. Recuerde que esto es sólo un ejercicio y la interpretación de un papel, así que hágalo con ganas:

  • Haga una verdadera presentación, preferiblemente de negocios, frente a una persona o un grupo de personas como lo haría normalmente. (Este ejercicio es muy efectivo si se hace en grupo.)
  • Luego piense en cómo lo haría su “personaje modelo”.
  • Ponga todo su empeño en “actuar como si” usted fuera esa persona transmitiendo su mensaje. Deje que todo fluya.
  • Luego pida la opinión del grupo. (Si es posible grabe en video las dos actuaciones, “antes y después”, y así usted podrá notar la diferencia en usted mismo.)

Normalmente usted notará que su segunda presentación tuvo más convicción y más credibilidad que la primera. Recuerde que éste es sólo un ejercicio y no significa que tenga que actuar como otra persona en la vida real. Esto puede ayudarlo a estar consciente de cuánta energía tiene a su alcance si lo desea, adaptándola a su propio estilo.

  1. Vaya a una tienda de departamento.

La observación de uno mismo a través de una grabación de video es de gran ayuda para todas las áreas de habilidades del comportamiento mencionadas en este libro, pero más que nada para los gestos y expresiones de la cara. Busque alguna manera de grabarse a usted mismo en video. Si no tiene acceso, este es un método que funciona para todos. Vaya a una tienda de departamento cercana y pida que le demuestren una cámara de video. Pida que lo graben durante más o menos un minuto mientras hace un pequeño discurso y luego que se lo repitan. La siguiente semana vaya a otra tienda y haga lo mismo. Después de varias veces, usted habrá experimentado el invaluable proceso de la retroalimentación a través del video. Luego decida qué sistema le funciona mejor y si tiene los medios, cómprese una cámara.

  1. Vea la televisión sin sonido.

Un día vea la televisión (una telenovela, un programa de entretenimiento o las noticias) pero quite el sonido. Si hace esto durante cinco o diez minutos al día usted se sorprenderá de cuánto le comunican aquéllos a los que observa. La comunicación interpersonal, la confiabilidad y la credibilidad de los individuos se transmite, en gran parte, por sus gestos y la expresión de su cara.

  1. Ponga a prueba su sonrisa.

Usted puede hacer este ejercicio estando solo, si tiene acceso a una cámara de video. Eche a andar la grabadora, vea directamente a la cámara y haga una sonrisa falsa. Descríbale a la cámara lo que se siente sonreír de esa manera. Luego, sin apagar la videograbadora, borre la sonrisa de su cara y transmita lo que usted siente que es una sonrisa normal franca y amigable. Describa lo que siente en la cara durante unos veinte o treinta segundos. Después observe la grabación. Si usted es uno de los del último tercio que “no sonríen”, probablemente se sorprenderá de que su sonrisa falsa no se ve tan mal como usted pensaba, y que por lo menos transmite cierto grado de franqueza y amabilidad. Al mismo tiempo la sonrisa natural que usted sintió por dentro no se notó nada por fuera. En muchos casos, cuando usted cree que sonríe, en realidad se ve serio.

 

1 comment
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