Lectura: estrategias de predicción

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Las estrategias más comunes para predecir el contenido de un texto son las siguientes:

  • El lector toma del texto palabras, imágenes o ideas que funcionan como índices para predecir el contenido.
  • Predicción. El conocimiento que el lector tiene sobre el mundo le permite predecir el final de una historia, la lógica de una explicación, la continuación de una carta, etc.
  • Anticipación. Aunque el lector no se lo proponga, mientras lee, va haciendo anticipaciones, que pueden ser léxico-semánticas, es decir, anticipan algún significado relacionado con el tema; o sintácticas donde se anticipa alguna palabra o una categoría sintáctica como un verbo, sustantivo, etc. Las anticipaciones serán más pertinentes mientras más información tenga el lector sobre los conceptos relativos a los temas, al vocabulario y a la estructura del lenguaje del texto que lee.
  • Confirmación y autocorrección. Las predicciones y anticipaciones que hace un lector generalmente son acertadas y coinciden con lo que aparece realmente en el texto, es decir, el lector las confirma al leer. Sin embargo, hay ocasiones en que la lectura muestra que la predicción o anticipación fue incorrecta, entonces el lector la rectifica o corrige.
  • Es la posibilidad de derivar o deducir información que no aparece explícitamente en el texto. Consiste también en unir o relacionar ideas expresadas en los párrafos y evaluar lo leído. Otras formas de inferencia cumplen las funciones de dar sentido adecuado a las palabras y frases ambiguas (que tienen más de un significado) y de contar con un marco amplio para la interpretación.
  • También conocida como metacomprensión, consiste en evaluar la propia comprensión que se va alcanzando durante la lectura, lo que conduce a detenerse y volver a leer o a continuar encontrado las relaciones de ideas necesarias para la creación de significados.

Texto extraído del Instrumento de Evaluación Integral, zona escolar 33 de Tijuana, Baja California

Una estrategia recomendada para mejorar la comprensión de la lectura es la denominada 2IL2R, llamada así por el significado de las iniciales de cada una de sus etapas: Inspeccionar, Interrogarse, Leer, Recordar y Revisar. Es un método útil para abordar pasajes, tales como el capitulo del libro que deseas estudiar y dominar. La idea es que la lectura de tal pasaje se divida en 5 etapas. Los detalles de cada etapa se explican enseguida.

Inspeccionar

Inspeccionar es muy parecido al proceso de hojear. En la inspección de un libro, atiende a los siguientes puntos: título, autor, fecha de edición (primera y actual), índice, títulos de los capítulos y familiarización con el índice. La etapa de la inspección le da una impresión general del tipo de libro que va a leer. Si está concentrado en algún capítulo, garantiza asimismo una adecuada impresión del libro como un todo. La fecha de publicación le garantiza tener una idea del contexto histórico en que el libro fue escrito. Obviamente, su modo de abordar un libro de química escrito en 1850 será muy diferente al de un libro de química de 1970. La lectura del prefacio y de la introducción le asegura la comprensión de lo que el autor se propuso al escribir el libro. Puede explicarle por qué siguió determinada línea, por qué omitió ciertos puntos, etc.

Interrogarse

Antes de abordar el libro o el capítulo, pregúntese qué es lo que usted espera obtener del libro. ¿Por qué lo está leyendo? ¿Qué puntos le interesan particularmente en él? Este tipo de preguntas le asegura leer con un propósito determinado. Puede preguntar incluso “¿Es el libro importante de leer?” Para responder a esto lea los primeros y los últimos párrafos, después el primero y último capítulo. Esto puede ayudarle a decidir si vale o no la pena estudiarlo.

Leer

Si se trata de un capítulo, encontrarás que es mejor leerlo dos veces al menos, a regular velocidad, antes de estudiarlo en detalle. Has de atender a la posición general del autor en este capítulo así como a la idea básica de cada párrafo. Luego debes ir al detalle. ¿Qué evidencia aduce el autor para sostener su argumentación? Considera sus ejemplos, sus pruebas. ¿Puedes pensar ejemplos contrarios? ¿Hay falla en su prueba?

Mira los diagramas e ilustraciones. ¿Qué propósito tiene el autor al elegir estos diagramas e ilustraciones? ¿Qué puntos ilustra? Considera después la argumentación total del autor. ¿Es convincente el capítulo? ¿Hay teorías alternativas que puedan aplicarse justamente también a las circunstancias? ¿Qué consecuencias se derivan de la teoría del autor?

Recordar

Esta etapa puede seguir, bien a la etapa de lectura de todo el capítulo, o bien, si éste es muy largo o complejo, a la etapa de la lectura de partes del mismo. Esta etapa implica el propósito de fijar en la memoria las principales ideas de la sección que se ha de recordar. Lo mejor para ello es recitarlas en voz alta o redactarlas en forma de notas.

Revisar

Esta etapa constituye la comprobación posterior a la memorización. Vuelva sobre el capítulo y compruebe la exactitud de su recuerdo. Haga una nota especial de cualquier punto importante que no haya recordado o que haya recordado incorrectamente.

Estrategias de lectura

Hay muchos tipos de lectura, cada uno con su propia finalidad, cada uno adecuado para una ocasión específica. El lector hábil es aquel que varía su velocidad y su método de lectura para adecuarlos tanto al material que está leyendo como a la razón por la cual lo hace.

Estrategias Lectura

Si se revisa la lista de los resultados de un examen para encontrar la calificación, se hará muy rápidamente en busca de su nombre. Una vez encontrado éste, se lee muy cuidadosamente el resultado que está frente a él. Es probable que lo lea varias veces para asegurarse de que no hay error. Esto ilustra muy claramente cómo puede variar el tipo de lectura según su propósito, una rápida revisión para un punto vital ‑su nombre‑ y una atención cuidadosa y lenta para el detalle crucial -su resultado. Decidido a estudiar efectiva y eficientemente, se debe tratar de desarrollar un abordamiento variado en sus lecturas. He aquí alguna de los tipos de lectura.

Revisión rápida

Esta es, como su nombre lo indica, una búsqueda muy rápida en algún punto muy importante. Puede ser el número de una página, el título o una palabra clave. El punto esencial es que usted deliberadamente ignora todo menos el objeto de su rápida búsqueda. Algunas personas son pésimas para esto, porque rechazan la idea de concentrarse. Permiten que su atención divague y comienzan a leer los párrafos interesantes, olvidándose por completo de su propósito original. Un buen estudiante necesita ser hábil para buscar rápidamente. Puede tener que revisar libros o notas en la búsqueda de algún punto para un ensayo. Puede tener que revisar publicaciones e índices en la búsqueda de artículos importantes para su estudio. Un mal buscador es sencillamente alguien que deja que su atención se distraiga con lo que no interesa a su propósito inicial.

Hojear

Este tipo de lectura se parece mucho a la revisión rápida, sólo que en él no se busca nada en particular. Simplemente se está viendo qué hay ahí. Por ejemplo, cuando se toma un libro sobre la democracia y se hojea viendo las ideas principales en los párrafos, los encabezados de los capítulos, etc., únicamente por ver si el libro interesa o puede ser útil. Al revisar un libro, se está buscando si hay en él alguna sección relativa ‑pongamos por caso‑ a la iniciación de la democracia en Inglaterra. Cualquier otra cosa es ignorada en la búsqueda. Así, cuando se revisa rápidamente se está buscando algo determinado. En cambio, cuando simplemente se hojea, se está considerando el conjunto completo de un libro o de un artículo.

Lectura de Estudio

Es éste posiblemente el tipo de lectura que normalmente asociamos con el estudio. Es lento y repetitivo. La meta es dominar lo que se está leyendo. Al terminar de leer un capítulo de este modo, uno espera haber captado todos los hechos, ideas y argumentos principales del mismo. La lectura de estudio puede muy bien suponer varias lecturas y el tomar notas que resuman lo que se ha leído.

Lectura ligera

Es éste el modo como la mayoría de la gente lee. Muchas novelas se leen así ‑en realidad, el conjunto de la literatura popular de ficción no merece más atención que ésta. Muy frecuentemente el propósito es la evasión. Volar durante una o dos horas por otros mundos, alejándose de los problemas y desgracias del mundo real. No se propone en ella digerir el material, ni evaluarlo críticamente. Tal lectura tiende a ser rápida y superficial.

Cuando es oportuna, la lectura ligera es de gran valor. A través de ella se obtiene gran felicidad y descanso, y puede salvar a mucha gente de sufrir un agotamiento. Pero, no porque muchas novelas y periódicos se lean de este modo, debemos considerarlos dignos de este trato a todos los textos de ese tipo. Tolstoy y Foster ‑Los Tiempos y El Guardián‑ merecen, exigen, un tratamiento de mucho mayor estudio. Exponen las ideas de los grandes momentos y exigen que usted estudie, critique y valorice tales ideas.

Lectura palabra por palabra

Hay ciertos tipos de material que demandan una lectura palabra por palabra. Sólo los mencionaremos para que usted no se sienta avergonzado cuando tenga que recurrir a esta técnica. Los casos más representativos en que se requiere la lectura palabra por palabra son el aprendizaje de lenguas extranjeras y el de las fórmulas matemáticas y científicas.

La habilidad para “leer” una línea impresa depende de la familiaridad que se tenga con el material. Automáticamente el lector reconoce palabras y frases comunes sin tener que atender en especial a cada palabra y a cada letra. Así, lo único que se requiere es echar un vistazo a En lunes ni las gallinas ponen para saber lo que dice; en cambio, una palabra como metoxihemoglobinemia requiere una consideración detenida. Sin embargo “metoxihemoglobinemia” contiene sólo cuatro letras menos que “En lunes las gallinas ponen”.

De este modo, el ojo tiene que detenerse y seccionar palabras no familiares; por otra parte, se pueden asimilar frases familiares de un solo vistazo. Puesto que la mayor parte de las palabras extranjera no son familiares para un estudiante que se inicia en los idiomas se requerirá la lectura palabra por palabra antes de que las palabras y frases se vuelvan familiares.

Las fórmulas matemáticas y científicas son muy parecidas a una lengua extranjera; difieren de ésta, sin embargo, en que las fórmulas constituyen un método altamente condensado de dar información. La simple fórmula H20 contiene la indicación de “lo que se forma cuando dos átomos de hidrógeno se combinan con un átomo de oxígeno”. Sin formulas los científicos y matemáticos se ahogarían en un mar de palabras. Usted debe, por lo tanto, estar dispuesto a leer más lentamente una fórmula.

Por supuesto, la familiaridad con una materia conduce a la familiaridad con sus modelos básicos de fórmulas.

Lectura crítica

Un lector eficiente puede seleccionar rápidamente lo que le interesa, pero su lectura no será efectiva si no reflexiona y evalúa el contenido de la lectura. ¿Qué evalúa un lector crítico? La fuente: ¿Cuál es la fuente?, ¿Es confiable? ¿Está actualizada? La tesis que defiende el texto. La tesis es una propuesta que hace el autor y que mantiene con argumentos. Se encuentra, generalmente en la introducción, o bien, en el mismo título.

En una lectura crítica es importante encontrar las contradicciones, afirmaciones sin respaldo, inferencias y sobregeneralizaciones. La identificación de estas inconsistencias es tarea de la lectura crítica. Las contradicciones son afirmaciones opuestas acerca de un mismo hecho o situación; las afirmaciones sin respaldo o sin sustentación, son aseveraciones que no están justificadas en el texto (generalmente, la sustentación se hace con hecho, ejemplos o teorías); las inferencias son afirmaciones que se deducen lógicamente de planteamientos o de hechos dados con anterioridad (a veces estas inferencias no se derivan de los hechos o planteamientos previos, pues estos se omiten o no tienen suficiente fuerza o valor) y las sobregeneralizaciones o generalizaciones apresuradas son afirmaciones generales acerca de hechos o situaciones que no están basados en la observación de todos los casos o de una muestra representativa de éstos (generalmente para enunciarlos se utilizan las palabras todos, ningún, o ninguno). También es importante descubrir las falacias, indican engaño o falsedad. Además, los errores ortográficos y la mala redacción debilitan un texto.

Estrategias para una lectura crítica: preguntarse…

  • ¿Cual es el problema?
  • ¿A qué conclusión llega el autor sobre el problema?
  • ¿Cuales son las razones para que el autor piense así?
  • ¿Existen contradicciones, afirmaciones sin respaldo… en el texto?
  • ¿Usó el autor hechos u opiniones? Si lo hizo, ¿pueden ser probados?
  • ¿Usó el autor palabras neutras o emocionales?
  • ¿La redacción es buena?

Desde la taxonomía de Bloom, se podría seguir el siguiente esquema para una lectura crítica:

Taxonomia Bloom Lectura

 

 

Adecuación, coherencia y cohesión

Texto PropiedadesEl valor comunicativo de todo texto se encuentra con dos clases de propiedades: superficiales y profundas. Las primeras son las que se notan a simple vista; nos referimos a la ortografía y el uso correcto de los signos de puntuación. Las segundas van más allá de lo que capta la mirada y hacen al escrito diferente de todos los demás:

  • Adecuación: cada texto ha sido escrito para ser utilizado en un momento y con un fin determinados.
  • Coherencia: las ideas de un escrito están enlazadas de manera lógica y ordenadas mediante los nexos y los signos de puntuación para permitir la comprensión.
  • Cohesión: cualquier texto constituye una unidad con un principio, un desarrollo y una conclusión; pero al mismo tiempo, cada una de sus partes, así como los párrafos, son independientes entre sí.

A continuación se expone sucintamente cada uno de estos grupos de conocimientos que domina un hablante o un escritor. Además se explica qué es cada grupo y qué tipo de reglas incluye, ejemplificándose los puntos más importantes con un texto comentado.

Adecuación

Cualquier lengua presenta variaciones: todos los miembros de la comunidad lingüística no hablan ni escriben de la misma forma, tampoco utilizan la lengua del mismo modo en las diferentes situaciones comunicativas. Primeramente, cada persona puede escoger entre usar su variedad dialectal o el estándar. En segundo lugar, cada situación requiere el uso de un registro particular que está determinado por el tema del que hablamos o escribimos (general o específico), por el canal de comunicación (oral o escrito), por el propósito perseguido (por ejemplo, informar u convencer) y por la relación entre los interlocutores (formal o informal). Por ejemplo, si hablamos con un amigo de temas generales, posiblemente le diremos que nos duele la garganta; mientras que, si vamos al médico, nos diagnosticará una faringitis o laringitis. No utilizaremos las mismas frases o palabras si escribimos una carta a alguien o si le telefoneamos para decirle lo mismo. Si queremos informar a alguien seremos objetivos e imparciales; sin embargo, si lo que pretendemos es convencerle, seremos subjetivos y parciales. Estas elecciones tienen también implicaciones importantes: puede que algunas personas desconozcan qué es una faringitis o laringitis y los desconocidos podrían molestarse y pensar que somos unos maleducados si utilizamos expresiones vulgares.

La adecuación es la propiedad del texto que determina la variedad (dialectal/estándar) y el registro (general /específico, oral/escrito, objetivo/subjetivo y formal/informal) que hay que usar. Los escritores competentes son adecuados y conocen los recursos lingüísticos propios de cada situación. Saben cuándo hay que utilizar el estándar y también dominan los diferentes registros de la lengua (por lo menos los más usuales y los que tienen que usar más a menudo). Gregory y Carroll (1978) han estudiado este tema a fondo.

Coherencia

Hay informaciones relevantes, que son apropiadas para el texto, y otras irrelevantes, que son superfluas e innecesarias. Cuando hablamos y escribimos debemos saber discriminar estos dos tipos de informaciones. Por ejemplo, en un curriculum vitae elaborado para solicitar un trabajo de traductor, hay que incluir informaciones sobre el conocimiento de idiomas, sobre la experiencia laboral adquirida en este campo y otros afines, las obras traducidas, etc., pero no hace falta mencionar otras actividades laborales (camarero, vendedor de enciclopedias, ele.). Cuando hablamos coloquialmente y no se ordenan las informaciones de manera lógica y comprensible, se nos sugiere que hay que estructurar de una manera determinada las informaciones relevantes. Por ejemplo, en el caso del curriculum vitae se suelen dar primero los datos personales (nombres, direcciones, edad, etc.), después los títulos y los estudios (carreras, cursillos, etcétera), las experiencias laborales, las publicaciones, etc., y no sería coherente saltarse este orden, mezclando trabajos con estudios o publicaciones con títulos.

La coherencia es la propiedad del texto que selecciona la información (relevante/irrelevante) y organiza la estructura comunicativa de una manera determinada (introducción, apartados, conclusiones, etc.). Teun A. Van Dijk (1977 y 1978) ha propuesto la noción de macroestructura para caracterizar estos dos aspectos. La macroestructura de un texto es la “representación abstracta de la estructura global de su significado”. Es un tipo de esquema que contiene todas las informaciones del texto y las clasifica según su importancia y sus interrelaciones (gráficamente tiene forma de árbol con corchetes o flechas que se ramifican). Los escritores competentes dominan este tipo de estructuras y las utilizan para construir y organizar el significado del texto.

Cohesión

Las diferentes frases que componen un texto se conectan entre sí formando una densa red de relaciones. Los mecanismos que se utilizan para conectarlas se denominan formas de cohesión y pueden ser de distintos tipos: repeticiones o anáforas (la aparición recurrente de un mismo elemento en el texto, a través de la sinonimia, la pronominalización o la elipsis), relaciones semánticas entre palabras (antonimia, hiponimia), enlaces o conectores (entonación y puntuación, conjunciones) etc.

Así pues, la cohesión es la propiedad del texto que conecta las diferentes frases entre sí mediante las formas de cohesión. Estos mecanismos tienen la función de asegurar la interpretación de cada frase en relación con las demás y, en definitiva, asegurar la comprensión del significado global del texto. Sin formas de cohesión, el texto sería una lista inconexa de frases y la comunicación tendría grandes posibilidades de fracasar, puesto que el receptor debería conectar las frases por sí solo, sin ninguna indicación del emisor y con un elevado margen de error.

Revisión Ortográfica

La escritura solo se mejora cuando somos capaces de corregir los errores gramaticales y de redacción, de puntuación y de ortografía. Revisa el siguiente material:

Materiales para la revisión ortográfica

Practica y ejercita la escritura diariamente.

¡Cuidado con las palabras!

PalabrasPensamiento

Las palabras son así, disimulan mucho, se van juntando unas con otras, parece como si no supieran a dónde quieren ir, y, de pronto, por culpa de dos o tres, o cuatro que salen de repente, simples en sí mismas, un pronombre personal, un adverbio, un verbo, un adjetivo, y ya tenemos ahí la conmoción ascendiendo irresistiblemente a la superficie de la piel y de los ojos, rompiendo la compostura de los sentimientos, a veces son los nervios que no pueden aguantar más, han soportado mucho, lo soportaron todo, era como si llevasen una armadura
Saramago, José. “Ensayo sobre la ceguera.
Las palabras aguardan para ser utilizadas. Dependen de la arquitectura en nuestras frases para que comuniquen una idea, tengan sentido y expresen nuestro pensamiento. Cada una, por sí misma, lleva consigo su significado. Y por ello, el cuidado en su uso es imprescindible, para que comuniquen lo que queremos y se alejen de lo que no deseamos comunicar.