Las palabras comunican

hablarEntramos ahora a algunas consideraciones generales sobre el proceso comunicativo en lo que respecta, a la conducta verbal, la percepción y la comunicación. A través de los años, un considerable número de investigadores interesados en la relación que existe entre el lenguaje y el pensamiento han formulado algunos principios para superar los problemas que surgen por no comprender cómo el lenguaje y la percepción afectan la comunicación. Las consideraciones sobre la conducta verbal que a continuación presentamos no son las únicas pero sí las más importantes.

Las palabras son etiquetas de los objetos

Un mapa de México sólo es una representación del territorio mexicano, pero jamás se puede decir que dicha representación es México en sí mismo, ya que México incluye no sólo superficie y contornos, sino también habitantes, cultura, idiosincrasia, etc. Lo mismo sucede con las palabras, que son representaciones de objetos. La diferencia entre los mapas y las palabras es que mientras que los primeros se emplean para representar objetivamente una superficie, las palabras son utilizadas en ocasiones de manera subjetiva y parcial para caracterizar a las personas v a los objetos. El fracaso derivado de la incomprensión de este principio puede, en cierto momento, obstaculizar la comunicación. Rechazar a un alumno porque otros lo han tachado de “flojo” o “demagogo” es un ejemplo clásico de la confusión de mapa y territorio. De este modo, la palabra flojo impuesta a un alumno por un maestro es solamente una valorización subjetiva que no corresponde al comportamiento total del alumno.

El significado de las palabras reside en el uso que les da una comunidad

Las palabras tienen significados convencionales que reflejan la forma en que son empleadas por una comunidad. Cuando la comprensión de una palabra se nos dificulta, la reacción más común será recurrir al diccionario. Pero si el hablante no la está usando de acuerdo con la definición dada por el diccionario, de nada nos servirá éste. Ante esta situación, lo más conveniente es preguntar al hablante sobre el significado que para él tiene dicha palabra.

Así tenemos que mientras en el Norte de México se le llama a un chiquillo “huerco”, en otras partes se le llama “mocoso”. Si somos del Norte y nos encontramos en otro lugar del país y a nuestro hijo le dicen “mocoso”, nos sentiremos molerlos y podríamos incluso enojarnos, pues la palabra indica para los norteños “lleno de mocos”, que no es un cumplido agradable. Sin embargo, en otros lugares es sólo una denominación común para un niño. Por esto, no hay que olvidar que el significado de las palabras reside en el uso que les da una comunidad; de ahí la necesidad de preguntar y considerar el sentido que las palabras tienen para el emisor.

Las palabras tienen acepciones múltiples

Ésta es una razón adicional del porqué los diccionarios, no pueden ayudarnos a determinar con precisión lo que para una persona de cierta comunidad significa una palabra. Por ejemplo, de acuerdo con el diccionario, guayo significa: animoso, bizarro y resuelto; que desprecia los peligros y los acomete; ostentoso, galán, lúcido en el modo de vestir y presentarse; bien parecido; pendenciero y perdonavidas; y en estila picaresco, galán que festeja a una mujer. Imagina el problema que esto podría provocar si, por ejemplo, llegamos a Chile y decimos “¡qué mujer más guapa!”, cuando ahí una mujer guapa es una mujer agresiva. El diccionario trata de recoger las acepciones más usuales de una palabra, pero no puede incluirlas todas. Por ello, no siempre nos indica cómo interpretar una palabra en una situación determinada. En estos casos, a los que nos enfrentamos diariamente, es necesario tener en cuenta no sólo el contexto donde se enuncia un juicio, sino también la experiencia del receptor y del emisor.

El lenguaje es autorreflexivo

Una característica del lenguaje es el hecho de que siempre podemos decir más acerca de cualquier cosa. Un ejemplo muy claro de autorreflexión (o sea, hablar acerca de lo que hablamos) es la del vendedor que inventó un desmanchador que removía las manchas dejadas por los desmanchadores. La importancia de este ejemplo radica en señalar el peligro de distorsionar la realidad cuando hablamos acerca de lo que hablamos: a menos que seamos muy cuidadosos, gran parte de nuestra comunicación se puede ir enroscando de manera que puede terminar por tener ya poca relación con el mundo real. Esto es tan común que se ve reflejado en la expresión “ya no sé ni lo que estoy diciendo”. Por ello, es indispensable tener conciencia de nuestras metas y necesidades para seleccionar las palabras y las frases que mejor se ajusten a nuestros objetivos. De esta manera, se restringen las posibilidades de enroscarse en una plática sin sentido y, por tanto, se facilita la comunicación entre emisor y receptor. Para ilustrar lo anterior, presentamos el siguiente ejemplo de enroscamiento:

Yo creo que en estos tiempos, la comunicación, si la consideramos como un proceso de transmisión en dos sentidos, en el que emisor y receptor interactúan analizando un poco la interacción como influencia recíproca en la que emisores y receptores participan de una visión del mundo y de las rosas, que puede o no ser la misma, y sin embargo es asombroso cómo este complejo sistema de comunicación oral, basado sólo en mensajes construidos por sonidos y vocabulario finito, puede generar toda clase de estructuras sintácticas, pero… bueno, ya olvidé a lo que iba…

El emisor perdió su mensaje original hasta el punto de que su objetivo primordial se diluyó en sus explicaciones que bien pudieron ser omitidas o analizadas de manera que apoyaran su objetivo.

Características de la Comunicación

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La comunicación es inevitable

La comunicación no sólo es continua, sino también inevitable. Si por algún motivo experimentamos una sensación nueva, un triunfo o un fracaso, ninguno de ellos adquiere relevancia si otra persona no los conoce o si no entablamos un diálogo con nosotros mismos que nos conduzca a una mejor apreciación de la experiencia vivida.

Cuando dos o más personas se reúnen, la comunicación es constante aun en periodos de silencio, pues éstos también comunican, sólo que a un nivel no verbal. La comunicación implica la generación de mensajes, sean éstos dirigidos a otra persona o a nosotros mismos. La generación de menajes hacia otro ser humano se llama comunicación interpersonal, mientras que la generación de mensajes dirigidos a nosotros mismos se denomina comunicación intrapersonal.

En ocasiones parece que toda una conversación acontece dentro de nosotros. Así tenemos un diálogo interno, como “No debiste haberlo hecho”, “¿y por qué no?” Todo lo que sucede dentro de nuestro ser en forma de mensaje es comunicación intrapersonal. Por ello, la comunicación es inevitable, pues constantemente estamos generando mensajes, sean éstos interpersonales o intrapersonales.

La comunicación es irreversible

Esto indica que lo comunicado en un momento no puede borrarse o ignorarse. Todo lo que comunicamos forma parte de nuestra historia en la interacción comunicativa: una promesa que no podemos cumplir, un comentario que no quisimos decir, hasta una mirada hostil de la que inmediatamente nos arrepentimos. Es posible negar lo que dijimos o insistir en que nuestras expresiones faciales o comentarios fueron malinterpretados; pero dichas justificaciones sólo proporcionan nueva información a nuestros receptores, quienes la incorporan y pueden, de cierta manera, modificar su opinión.

El propósito fundamental de cualquier interacción es lograr mayor comunicación

En muchas ocasiones, el contenido de nuestro mensaje es menos importante que el hecho de mantener abiertos los canales de la comunicación. Este tipo de comunicación acerca de asuntos irrelevantes o conversación intrascendente viene á ser un sustituto del silencio y resulta de gran utilidad para mantener abiertos los canales, pues facilita la comunicación acerca de temas importantes cuando necesitan ser discutidos.

La comunicación interpersonal oral acontece en dos niveles

Cada situación comunicativa incluye un nivel verbal, en el que expresamos un mensaje: por medio de palabras y oraciones y los receptores contestan de la misma manera. El segundo nivel, llamado no verbal, se refiere a expresiones faciales, a la inflexión e intensidad de la voz, que nos indican cómo interpretar las palabras que escuchamos.

Es muy diferente escuchar nuestro nombre en un tono de amistad que en uno de agresión: la sucesión de sonidos es la misma, mas no la inflexión, ya que por medio de ella reaccionamos de manera distinta.

La comunicación interpersonal nos afecta y es afectada por nosotros mismos

La manera en que percibimos nuestro ser (actitudes, conducta, concepciones, ideas, etc.) se da, hasta cierto punto, en función del reconocimiento que nos otorgan las personas que nos rodean. A través de una relación interpersonal, verificamos el tipo de reconocimiento que provocamos. Si las personas nos buscan y nos expresan su simpatía, si responden a nuestras indicaciones de manera entusiasta, tenderemos a percibirnos de modo más positivo que si nos evitaran, nos expresaran su enemistad o respondieran hostilmente. No tratamos de sugerir que las demás persones siempre tienen una visión acertada o que sus percepciones son correctas: en muchos casos, sus respuestas nos pueden informar más acerca de ellos y prácticamente nada acerca de nosotros mismos sin embargo, es difícil evitar que la influencia positiva o negativa de las personas con las que interactuamos nos afecte en mayor o menor grado.

La influencia que recibimos repercute en la comunicación interpersonal y se refleja en las reacciones espontáneas ante los comentarios o insinuaciones. A veces encontramos personas que, ante la más mínima insinuación, responden tranquilamente defendiendo sus ideas: esas personas se consideran seguras y capaces. En otros casos sucede lo contrario: ante la misma insinuación, alvinos están dispuestos a rechazar sus propias ideas sin tratar de defenderlas, porque tienen poca seguridad en sí mismos y consideran que sus planteamientos no son válidos. En ambos casos, la comunicación interpersonal se verá afectada por estas condiciones de personalidad. En el primer caso, estaremos más dispuestos a criticar, ya que esto no afectaría a la persona segura de sí mismo, pero no en el segundo caso, pues temeríamos que no se toleraran nuestras críticas y tomaríamos una postura más cuidadosa, procurando despertar en el interlocutor la seguridad de que sus ideas, en cierto modo, son aportaciones dignas de tenerse en cuenta.

El espacio físico puede tener una influencia importante en la comunicación

Recientemente, los especialistas en la comunicación se han percatado de los efectos que la arquitectura, la distribución de los objetos y otros factores físicos tienen en la comunicación. ¿Se ha preguntado el lector alguna vez si la arquitectura y el espacio influyen directamente en la comunicación en clase? Piense en el efecto que puede tener.

  • Un salón de clase rectangular.
  • La distribución de los pupitres en filas.
  • La colocación de las ventanas a la izquierda de los alumnos.
  • La luz que penetra por el hombro izquierdo del alumno.
  • Los asientos fijos.
  • La división de los salones de clases (un escritorio, tarima, etc.), que separa al maestro de los alumnos.

En ocasiones, las quejas de los grupos de alumnos y maestros se refieren a problemas de acústica, luz, ruido, contactos de luz que no funcionan, asientos que no se mueven, colores opacos o brillantes, etc. Esto indica que dichos factores (arquitectura y espacio) dificultan de alguna manera el aprendizaje y la comunicación. Por ejemplo, se ha observado que los estudiantes que están dentro del límite visual del maestro participan más activamente. También se ha notado que hay mayor participación en los alumnos sentados en el área central y que ésta decae en relación directa con el aumento de alumnos. Esto da un ejemplo de la importancia que tienen la arquitectura y los objetos en la comunicación, ya que pueden influir de cierta manera en el tipo y grado de interacción.

¿Qué es la comunicación?

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Se llama comunicación a la transmisión de información entre dos o más seres. Para comunicares el ser humano utiliza diversos sistemas de signos: auditivos, visuales, táctiles, olfativos y lingüísticos. Comunicación proviene de la palabra latina communis, que significa común, por tal motivo al comunicarse, se trata de establecer una comunidad con alguien.

La comunicación es un proceso de interacción social a través de símbolos y sistemas de mensajes que se producen como parte de la actividad humana. Es una actividad inherente a la naturaleza humana que implica la interacción y la puesta en común de mensajes significativos, a través de diversos canales y medios para influir, de alguna manera, en el comportamiento de los demás y en la organización y desarrollo de los sistemas sociales. Se considera a la comunicación como un proceso humano de interacción de lenguajes que se encuentra más allá del traspaso de la información. Es más un hecho sociocultural que un proceso mecánico.

El término comunicación puede ser definido como un proceso (serie de fases de un fenómeno) por medio del cual emisores y receptores de mensajes interactúan en un contexto social dado. Esta definición tiene la virtud de ser lo suficientemente extensa para abarcar aquellas situaciones educativas a las que todo maestro se enfrenta diariamente. Con el fin de hacerla explícita, es necesario ampliar y explicar la serie de implicaciones, suposiciones y postulados que dicha definición sugiere.

Al hablar de la comunicación como un proceso, nos referimos a las diferentes fases a las que ésta se somete cuando pasa del estado inicial al final. Cuando nos referimos a un trabajo de investigación no terminado, lo consideramos en proceso o en evolución, ya que se encuentra en una fase de su desarrollo. Lo mismo acontece con la comunicación pasa por diferentes fases o etapas antes de llegar al estado final.

La comunicación, naturalmente, no se ha convertido en una disciplina académica, como la física o la economía; pero si ha alcanzado a ser un campo animado de investigación y teoría. Es una de las más activas encrucijadas en el estudio del comportamiento humano lo cual es comprensible, ya que la comunicación es un proceso, quizás el proceso social fundamental. Sin la comunicación, no existirían los grupos humanos y las sociedades. Difícilmente se puede teorizar o proyectar investigación en un campo cualquiera del comportamiento humano, sin hacer algunas suposiciones acerca de la comunicación humana.